Residentes

“La humanidad es la cualidad fundamental para ser médico”

Siempre ha querido ser médico. La Dra. Rocío Torrecilla eligió la especialidad de Psiquiatría por su estrecha cercanía al paciente. Desde el centro de Salud de San Dionisio, en Jerez, aplica esa alianza terapéutica que le lleva a ponerse en el lugar de quien pasa por su consulta. De su etapa de estudiante de Medicina y como residente, destaca el compañerismo y el sacrificio por llegar a dedicarse a la mejor profesión del mundo. Ese esfuerzo le ha llevado a ser premiada por el Colegio de Médicos como Mejor Curriculum MIR de 2015, que recibió durante el reciente acto de la Patrona.

  • ¿En qué momento se revela tu vocación hacia la medicina?

Yo siempre he querido ser médico. Mi madre recuerda que yo desde pequeñita en carnaval quería disfrazarme de médico y tengo un montón de fotos que lo corroboran. En mi familia no hay médicos. Tengo dos tías enfermeras pero médico no hay ninguno. Sin embargo de niña siempre me gustaba ir al pediatra, en la calle me quedaba embobada mirando los hospitales… Para mí es supervocacional porque lo tenía claro desde siempre.

  • ¿Por qué la Psiquiatría?

La Psiquiatría para mí es una especialidad muy humana, con una relación muy estrecha con el paciente; esta relación es fundamental en Psiquiatría. Es una manera de ayudar a los demás de una forma muy personal. Cuando estudiaba la carrera, la asignatura de Psiquiatría me encantaba y en las prácticas me llamaba mucho la atención. Veía que se podía ayudar al paciente de una manera diferente a como yo lo había estado viendo en el resto de la carrera.

Mis pacientes se convierten en parte de una familia porque te cuentan todos sus problemas, sus preocupaciones. Vemos desde trastornos mentales graves hasta enfermedades menos graves pero siempre con una alianza terapéutica que es fundamental.

  • ¿Cómo recuerdas los años de la carrera?

Yo estudié Medicina en Cádiz y lo recuerdo muy sacrificado, duro, de estudiar mucho, de perderme muchas fiestas, ferias… yo diría que la palabra es sacrificio. Así es como yo defino mis seis años de carrera. Muchas hora de estudio, madrugones, prácticas… Pero es un sacrificio en el que uno está viendo la meta, que se está acercando a eso por lo que ha estado luchando. En las prácticas cada vez te involucras más. Pero sí, Medicina es una carrera difícil, dura y vocacional.

  • ¿Qué momentos y profesionales han marcado tu trayectoria como residente?

Como residente, pensaba: ya he estudiado todos los libros de la carrera, se supone que ya soy médico, he aprobado el MIR, estoy haciendo Psiquiatría. Desde el primer día te ves con los pacientes, tienes que desenvolverte, las temidas guardias de urgencias, las guardias de psiquiatría, todo… la formación, el apoyo de los compañeros, de mi tutor, de mis adjuntos, el compañerismo que hay entre los residentes, que hacemos una piña. En el momento en que terminas la residencia, con pena y a la vez con alegría porque ya has terminado la especialidad, entonces es como una sensación ambivalente. Te dan el título y ya eres Psiquiatra y te preguntes: ¿y ahora qué?

  • ¿Qué cualidades y aptitudes consideras esenciales para ser un buen médico?

Lo primero es que te guste tu profesión, aunque quizá eso ocurra en todas las profesiones. ¿Cualidades? Que seas muy humano, que sepas empatizar, que sepas ponerte en el lugar del paciente, que te guste hacer las cosas sin esperar nada a cambio. El estar dispuesto a ayudar siempre. El estar disponible muchas veces las 24 horas. En la carrera me dijeron que uno nunca deja de ser médico y es verdad. La humanidad sería la cualidad fundamental para ser médico, da igual la especialidad

  • ¿Cómo te planteas tu futuro profesional como médico a corto o largo plazo?

Yo terminé la especialidad en mayo del año pasado. A mí me encanta mi profesión, soy una enamorada y siempre digo que tengo la especialidad más bonita del mundo. Así que me planteo seguir luchando día a día para seguir trabajando. Por suerte, desde que terminé, he estado trabajando, primero en el área de Puerto Real haciendo sustituciones y ahora en el área de Jerez. Me encantaría una estabilidad, un trabajo en el que no esté pendiente de que me suene el teléfono de bolsa, aunque también me dedico a la práctica privada. Los médicos que terminamos con muchas ganas, que nos comemos el mundo, a los que no nos importa trabajar mucho, necesitamos que se nos abran algunas puertas porque si no es complicado.

La formación es también muy importante. Yo siempre intento sacar tiempo para seguir formándome como lo he estado haciendo en los cuatro años de la especialidad. Me planteo el futuro estudiando siempre. Mis hermanos siempre me dicen: “¿algún día te veremos sin estudiar?”. Pues eso, seguir formándome, seguir estudiando y a la vez seguir trabajando, sería el complemento perfecto.

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