Desde Albucasis y Maimónides hasta la actual sanidad de nuestro país, pasando por el esplendor renacentista o el idealismo de la Contrarreforma, los 42 capítulos que articulan el libro ‘Contribuciones de la Medicina española al mundo’ -publicado por Edaf- son los de otras tantas personalidades cuyas biografías pueden convertirse en una fuente de inspiración. El Dr. Francisco Mateo, que la ha coordinado la edición junto al Dr. Miguel Ángel Cuesta, presentó y relató en el Auditorio del Colegio de Médicos las vicisitudes y las anécdotas pero sobre todo la apasionada comunión a las que les ha conducido esta aventura con las personas biografiadas, en un proceso de conocimiento que ha ocupado tres años de intensa dedicación.
Durante la presentación, Francisco Mateo explicó que en los criterios para seleccionar a las personalidades de la medicina española que protagonizan los capítulos se ha dado prioridad a aquellas figuras cuyas aportaciones fueron o son innovadoras a nivel mundial. Entre los colaboradores a los que se encomendó cada biografía se encuentran periodistas, médicos, filósofos, familiares e incluso algunos de los protagonistas han asumido el reto autobiográfico.
Llama la atención cómo la neurociencia y la bioquímica descollan y copan las mayores aportaciones de la ciencia médica española al mundo y así lo reflejan estas Contribuciones, estas “hazañas del saber” como las definen los Dres. Mateo y Cuesta.
Francisco Mateo se expresa con la profusa generosidad de un contador de historias y no oculta su debilidad por episodios como el de la expedición filantrópica de Balmis y la vacuna de la viruela, el descubrimiento y la difusión de la quinina para el tratamiento de la malaria o la invención del laringoscopio por Manuel García. O su admiración hacia el neurobiólogo Rafael Yuste o el psiquiatra Luis Rojas Marcos, que en el trato personal agrandan su figura ya de por sí eminente.
El libro se detiene en el nacimiento de las primeras escuelas de cirugía en España, en el despertar a la ciencia de nuevas estructuras atómicas, en el amanecer de la cirugía vascular, en los hallazgos sobre enzimas o en la huella mundial de nuestra cardiología, en la evocación sobre los orígenes de la vida o los estudios contemporáneos sobre genética y envejecimiento celular.
Servet, Daza Chacón, Gimbernat, Goyanes Capdevila, Pagés Miravé, Ramón y Cajal, Albarrán y Domínguez, Del Río Hortega, Fernando de Castro, Trueta i Raspall, Jiménez Díaz, Severo Ochoa, Duran i Reynals, Orts Llorca, el ABC que forman Arruga, Barraquer y Castroviejo, Grande Covián, los Gil Vernet, Oró, Barbacid, Fuster, Mojica, Gacría Bellido, Izpisúa, Baselga, pero también el Síndrome de Brgada, la Organización Nacional de Transplantes o la Atención Primaria dan fuste a esta galería de laureles patrios.
La mujer científica tiene una presencia menor y no porque su contribución sea inferior sino por esa opacidad histórica que la relega a los márgenes y cercena su aportación intelectual. Los capítulos dedicados a Sara Borrell, Carmen Gil, Margarita Salas, Gabriella Morreale y Magdalena Ugarte palían esa deuda.
Como se recoge en el prólogo, la edición de estas ‘Contribuciones de la Medicina española al mundo’ trata de transmitir y contagiar el amor y la pasión de los autores a su profesión, que les ha llevado a vivirla con entrega y a dedicarle los mejores años de sus vidas. Este libro es de celebración de cada logro de la medicina nacional y de homenaje a la huella imborrable de quienes contribuyeron, han contribuido y siguen haciéndolo a esa hazaña.
Desde su publicación el libro ha tenido un recorrido exitoso, con una excelente acogida por parte de los lectores. En próximas fechas aparecerá su edición en inglés, publicada por la editorial Springer bajo el título ‘Spain’s Journey in Medicine’.









