Por una revisión clínica, legal y social del trastorno límite de la personalidad.
Una cuestión de justicia y Derechos Humanos.
Durante décadas millones de personas diagnosticadas de TLP han sido ignoradas, malinterpretadas, y en muchos casos sometidas a tratamientos ineficaces o perjudiciales. Esta situación más allá del daño clínico, constituye una grave injusticia y una violación sistemática de los Derechos Humanos.
Tras cuarenta años de trabajo clínico con estos pacientes y como autor de “La herida limite” y de “El manifiesto límite”, proponemos una reconsideración integral de esta patología. Debe desplazarse el eje diagnóstico desde el concepto de trastorno de la personalidad hacia el de trastorno por trauma complejo cronificado, independientemente de la denominación que se adopte. Es de origen interpersonal y posee características diferentes de otros trastornos por trauma similares, con los que puede coexistir.
Surge de una vulnerabilidad biológica inespecifica que interacciona con traumas sufridos durante el desarrollo.
Estas personas fueron víctimas de abusos, abandonos, negligencias,
que constituyen un maltrato por acción u omisión de cuidados,entornos invalidantes y estigma social. El daño no fue siempre intencionado ni reconocido.
Esta propuesta ha sido defendida en destacados foros tanto clínicos como jurídicos.
Aunque no está validada empíricamente, cuenta con el respaldo de recientes hallazgos en neurociencias y psicología del desarrollo.
Lo más relevante en este sentido, es el apoyo de muchos expertos cuando comprueban en su práctica clínica, una mayor recuperación de los pacientes con terapias basadas en el trauma.
Sostenemos que estas personas han sido victimas de dos crímenes.
El primero durante la infancia y la adolescencia por el maltrato sufrido en silencio, a veces en hogares con padres “cariñosos” pero que invalidaban los sentimientos, la sensibilidad y las necesidades de sus hijos.
Los principales responsables de este crimen fueron y continúan siendo miembros de instituciones de poder.
La dureza de esta realidad es tan terrible y profunda, que la sociedad aún no puede asumirla en su verdadera dimensión.
El segundo sucede en la vida adulta cuando se continúa diagnosticando los como portadores de un trastorno de la personalidad, perpetuando así el estigma,negándoles tratamientos eficaces y alejándoles de la protección legal adecuada,frente a los efectos devastadores de las heridas sufridas.
Con este comunicado queremos dirigirnos respetuosamente:
A los sistemas sanitarios para que revisen los manuales diagnósticos, los protocolos terapéuticos e implementen la formación clínica desde una perspectiva basada en el trauma. Los síntomas, no rasgos, deben ser reconocidos como una respuesta humana natural al sufrimiento.
A los poderes judiciales y legislativos para que revisen la capacidad legal y la imputabilidad de estas personas que deben ser protegidas, no criminalizadas.
A la sociedad civil para que elimine el estigma, ofreciendo entornos de comprensión, reparación y apoyo comunitario.
No se trata sólo de una cuestión clínica sino también de un imperativo ético, político y humano. Con esta nueva concepción integral se podrán salvar vidas, evitar ingresos en centros penitenciarios, y facilitar la recuperación de los pacientes.
Es cierto que pueden dañar a personas inocentes por el dolor, la ira y las complicaciones causadas por sus heridas.
Las cicatrices no desaparecerán, pero podrán llevar vidas más dignas.
Los niños no suelen alzar la voz y cuando lo hacían se les ignoraban.
Lo más terrible es que estas personas son más sensibles, nobles y solidarias cuando se las trata con el afecto y respeto que merecen. Que la media de la población. En realidad son diamantes por pulir, lo mejor de la condición humana.
Rendimos aquí,un sentido homenaje a todos estos supervivientes y especialmente a los que ya desgraciadamente, no podrán leer estas líneas.
La reciente ley de protección integral a la infancia de España, va en la mejor dirección posible para frenar la infamia del maltrato.
Debemos señalar que no todos los niños maltratados padecerán el llamado TLP.
Esta nueva concepcion .se basa en evidencias clínicas y se enmarca dentro del nuevo Paradigma del conocimiento.
Estamos convencidos que será validada e implementada en un futuro próximo y que representará un gran avance médico y social.
Firmado
Dr.Mario Acevedo Toledo. Médico psiquiatra.
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