Entre el tres y el cinco por ciento de los niños padecen convulsiones febriles. “Son procesos que tienen buen pronóstico y que, a pesar de ser muy aparatosos, se pueden manejar bien ya que el pediatra los conoce perfectamente”, explica la Dra. Miriam Ley Martos, neuropediatra del Hospital Puerta del Mar de Cádiz, que participa en la octava entrega de la Escuela de Padres del COMCADIZ. La convulsión febril es una respuesta del cerebro de algunos niños sanos a la fiebre, puede tener una predisposición genética e ir acompañada de pérdida de conciencia, flacidez o sacudidas del cuerpo con una duración de entre tres y cinco minutos, a veces más. Se manifiesta entre los 6 meses y los cinco años. Conservar la calma o mantener al niño acostado de lado como posición de seguridad son algunas de las actuaciones que recomienda llevar a cabo la Dra. Ley, además de atender a los síntomas que requerirán la derivación del niño al servicio de urgencias y a la atención directa de su pediatra.
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