“Él siempre lo tuvo claro. Trabajar en el centro financiero de Nueva York, aunque sólo fuera de ascensorista, le daría la oportunidad de conocer a gente importante, y tal vez alguien repararía en sus conocimientos y habilidades, y lo catapultaría a un trabajo mejor, más creativo, más intelectual y mejor remunerado.
Su edificio estaba en la Quinta Avenida, calle 58, muy cerca de la Torre Trump. Tenía 60 plantas y un subterráneo de 8 niveles. Su turno era de mañana-tarde, de 8 a 17 horas. Su misión controlar el ascensor número 7.
Fueron pasando los años y la oportunidad de prosperar se iba desvaneciendo. Ya sólo pensaba en subsistir en la cotidianidad más ramplona. Su mente cada vez estaba más bloqueada. Unas sensaciones extrañas empezaban a invadir su pensamiento. Cuando bajaba al nivel 8 del subsuelo y se abría la puerta del ascensor todo estaba oscuro. Un mundo de tuberías y cableado multicolor ocupaban un espacio angosto con cierto olor a desesperación. Una tristeza inmensa se colaba por su piel, como si la tierra se le abriera a los pies. Conforme ascendía y pasaba la planta 20, nada más abrir las puertas del ascensor, la luz del día, el aire fresco y un aroma a café recién hecho, le proporcionaban una sensación de bienestar que llegaba a rozar la euforia. Así varias decenas de veces a lo largo del día.
¡Vivir en un ascensor es un continuo subir y bajar, viendo como pasa la vida ante tus ojos!
Cada año, el 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar, una jornada dedicada a concienciar sobre esta condición mental que afecta a millones de personas en todo el mundo. La fecha fue elegida por ser el día del nacimiento del famosísimo pintor Vincent Van Gogh, neerlandés nacido en 1853, que fue póstumamente diagnosticado de padecer posiblemente este tipo de trastorno. Una forma de recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona con una historia, una sensibilidad y una vida.
El Día Mundial del Trastorno Bipolar fue impulsado por la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares (ISBD) en conjunto con la Red Asiática de Trastorno Bipolar (ANBD) y la Fundación Internacional Bipolar (IBPF).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019, aproximadamente 40 millones de personas en todo el mundo padecían trastorno bipolar. Sin duda, este dato resalta la magnitud del desafío y la necesidad de comprender y apoyar a quienes conviven con esta condición.
Como acabamos de ver, las personas afectadas por este trastorno enfrentan una montaña rusa emocional, que va desde la euforia extrema hasta la desesperación más profunda. Estos cambios drásticos en el estado de ánimo pueden tener un impacto significativo en diversas áreas de la vida, incluyendo las relaciones interpersonales, el desempeño laboral y la estabilidad emocional.
Una de las principales dificultades que enfrentan las personas con trastorno bipolar es la imprevisibilidad de sus episodios de manía y depresión. Además de los síntomas emocionales, el trastorno bipolar también afecta al sueño, al apetito y a la capacidad para realizar tareas cotidianas. Las relaciones interpersonales pueden verse afectadas debido a cambios abruptos en el estado de ánimo, lo que puede generar conflictos y malentendidos con familiares, amigos y colegas.
Ningún factor ha sido identificado como el causante del Trastorno Bipolar. Sin embargo, existe una serie de factores que interactúan entre sí y que pueden ser los responsables y contribuir al desarrollo de esta enfermedad y de sus consecuencias.
Los factores protectores incluyen: buenas estrategias de afrontamiento, buenas redes de apoyo social, habilidades efectivas de comunicación y resolución de problemas, etc.
La fase maníaca se caracteriza por irritabilidad, ideas de grandeza, disminución del sueño, fuga de ideas y pensamiento rápido, impulso sexual intenso y juicio crítico irracional. La fase depresiva en cambio se destaca por la tristeza, la alteración del sueño, síntomas de inestabilidad emocional, anodinia, dificultad de concentración y pensamiento rumiativo.
Cuanto antes se diagnóstique mejor será el pronóstico y lo brotes serán menos abruptos. El tratamiento será farmacológico y psicológico. Como parte del mismo es fundamental que la persona paciente lleve un registro de síntomas y de su cumplimiento terapéutico. También es fundamental controlar los episodios vitales que puedan predisponer a la descompensación.
Algunos consejos son fundamentales:
- Identificar los síntomas (episodios maníacos y depresivos)
- Importancia del diagnóstico por un profesional de la salud mental.
- Tratamiento combinado
- Hábitos de vida saludables
- Red de apoyo social y familiar
Trastorno bipolar, una enfermedad más que precisa de una estrategia y de recursos suficientes en el contexto de nuestra maltratada salud mental.
Un ascensor no es buen lugar para trabajar, ni para vivir.
BIBLIOGRAFÍA
https://live.med/es/blog/cuando-no-es-solo-depresion-saber-identificar-el-trastorno-bipolar









