Antonio Campos
Catedrático de Histología de la Universidad de Granada y Académico de Número y vicepresidente de la Real Academia Nacional de Medicina de España
Hace diez años, el pasado cuatro de marzo de 2016, falleció en Cádiz el profesor D. José Gómez Sánchez, una de las figuras más relevantes de la Facultad de Medicina de Cádiz, en el último tercio de la pasada centuria, y uno de los intelectuales más brillantes del Cádiz de entre siglos.
Con motivo de su muerte escribí un artículo en Diario de Cádiz destacando su triple contribución a la sociedad española en general y a la sociedad gaditana en particular. Puse de relieve, en primer lugar, su importante papel como introductor y propulsor en España, en las décadas centrales del pasado siglo, de la biopsia intraoperatoria. Una actividad que consiste en diagnosticar microscópicamente, con la mayor rapidez posible, las lesiones de los tejidos extraídos en un acto quirúrgico, y condicionar con el diagnostico resultante el curso de la intervención por parte del cirujano. Dicha actividad que, como comprobé en numerosas ocasiones, realizaba, en apenas unos minutos, en la proximidad del quirófano, contribuyó a cambiar en España, progresivamente, el paradigma de la anatomía patológica; de ser una especialidad vinculada sobre todo a la autopsia y, por tanto, a la investigación postmorten de las lesiones paso a ser una especialidad cada vez más vinculada al diagnóstico quirúrgico y, por tanto, cada vez más decisiva en su contribución al diagnóstico y al pronóstico de los procesos clínicos. Esta importante contribución queda patentemente constatada en el libro que sobre la historia de la anatomía patológica escribió en su día el profesor Julio Escalona Zapata.
Destaqué igualmente, en segundo lugar, su legado como universitario ejemplar impulsor de las distintas disciplinas que cultivó, tanto a través de traducciones de obras extrajeras, muy actualizadas, que reflejaban el modelo didáctico con el que desarrolló su actividad docente, como a través de un magisterio muy solvente en saberes, habilidades y estilo, que dio origen a una pléyade de numerosos discípulos, entre los que orgullosamente me encuentro.
El tercer y último aspecto que destaqué como legado de su vida y de su obra fue su faceta como intelectual abierto a toda inquietud biológica y cultural, independiente y libre, frente al modelo gregario y clónico que lo políticamente correcto nos ofrece cada día. Esta actividad intelectual la desarrolló, fundamentalmente, a través de múltiples conferencias en Academias, Ateneos y Sociedades científicas y culturales de Cádiz y de toda España y de las que solo unas pocas están publicadas.
Miguel de Unamuno en el discurso de apertura de la Universidad de Salamanca de 1900 afirmó que “es el presente el esfuerzo del pasado por hacerse porvenir” y, enfatizó, “y lo que al mañana no tienda, en el olvido del ayer debe quedarse”. Transcurridos ya diez años de la muerte del profesor José Gómez Sánchez, y pasado el suave olvido que a veces contribuye a paliar el dolor de una perdida, es importante comenzar a reconocer lo que de su pasado es todavía presente y todo aquello que, relacionado con su vida y con su obra, y al servicio de nuestro porvenir, hacia el mañana y el futuro debe tender.
Si el cambio de paradigma en el quehacer de la anatomía patológica a la que contribuyó de forma pionera esta ya absolutamente presente y consolidado en nuestros días; si su magisterio ya ha fructificado en numerosas generaciones de alumnos y en la obra de sus distintos discípulos, creo, por el contrario, que su relevante contribución vinculada al pensamiento y la cultura, fruto de su fecunda actividad intelectual, permanece dispersa en manuscritos y algunas publicaciones de escasa difusión. Procede quizá, al avivar su recuerdo, con motivo del décimo aniversario de su muerte, invitar a las instituciones gaditanas a rescatar su obra intelectual, oculta en los cajones del olvido, y brindarle el regalo de su publicación recopilada a las nuevas generaciones por venir.









