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Ocio

Valladolid y Zamora, con la promesa de repetir

Dr. Juan Bartual Pastor

Estimados compañeros de viaje:

Carmen Sebastianes me pidió que escribiera la crónica de este viaje colegial. Cuando acepté el envite, consulté con algunos compañeros de viaje sobre el contenido y la extensión apropiados; como excelentes españoles que somos, hubo división de opiniones. Tres fueron las mayoritarias. Para unos debía ser un breve resumen de folio y medio que simplemente estimulara el recuerdo ordenado de la excursión. Para otros sería deseable un relato pormenorizado, anécdotas incluidas, de cuanto vimos y oímos; finalmente un tercer grupo se manifestó indiferente a este respecto. En consecuencia, resolví hacer una crónica simplificada y después procederé con parsimonia a elaborar otra extensa con iconografía y cuanto estime conveniente. Por supuesto podréis valorar o no ambas versiones como estiméis conveniente y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

  El sábado 16 de Junio entre las 4,35 y las 5,15 de la madrugada, muertos de sueño y con las legañas pegadas, pero llenos de ilusión, bajo la experta dirección  de Carmen con la ayuda de la guía Chiruca y del conductor Diego, 26 intrépidos, entre galenos y acompañantes iniciamos la aventura. En plena noche cerrada con el viento en calma tras un breve saludo y en silencio, aunque con algún murmullo roncador, pasamos por el nuevo puente de la Pepa rumbo a Sevilla. Hicimos una primera parada técnica en el área de descanso de las Cabezas de San Juan y pudimos admirar un espléndido amanecer con la salida del sol justo al llegar a Sevilla, posiblemente porque el astro Sol quiso obsequiarnos con la belleza de la capital, divida en dos mitades por un Guadalquivir lleno y pujante.

Pasamos sobre el río por el Paquito y enfilamos la ruta de la plata hasta llegar al área de descanso “La Dehesa de Monesterio” donde se rindió culto colectivo a la familia Roca. Tras una breve parada en “el Caldero” cerca de Plasencia continuamos hasta Valladolid, llegando al Hotel Meliá Recoletos poco antes de las tres de la tarde, almorzando en el Figón de Recoletos. A las 16,40 nos recogió Eva, excepcional guía turística que nos llevó a uña de caballo hasta las 20 horas por todo Valladolid, recorriendo la calle Platerías con la Iglesia de la Santa Cruz al fondo, la plaza de San Pablo, con la Iglesia de San Pablo y los palacios Real y de Pimentel, el Museo Nacional de Escultura, la Catedral, Plaza Mayor y Acera Recoletos, regresando al hotel.

El domingo 17 de Junio salimos a las 9,30 rumbo a Tordesillas donde nos recibió el Toro de la Vega desde el que se divisaba lo que fue el Palacio Real convertido hoy en un magnífico parque sobre la ribera del Duero. A su espalda visitamos sucesivamente Las Casas del Tratado de Tordesillas, donde Portugal y España se repartieron el mundo, la Iglesia y Museo de San Antolín, el impresionante monasterio de las Clarisas y la Plaza Mayor.

Todavía sobrecogidos por tanta belleza, proseguimos la excursión rumbo a la ciudad de Toro que nos recibió con la Torre del Reloj a la que rodeó el autobús para llevarnos al aparcamiento.

Desde allí, pasando por la Puerta de la Corredera, fuimos andando hasta la plaza Mayor con el Ayuntamiento, enfrente la Iglesia de San Juan de los Caballeros, a su derecha la calle Mayor que arranca en la Torre del Reloj y a la izquierda una serie de casas con el restaurante “Carpe diem” en el que almorzamos. Desde allí nos dirigimos al Paseo del Espolón y visitamos la Colegiata de Santa María la Mayor con su impresionante pórtico ¡No hay palabras! Para terminar visitamos la Iglesia románico-mudéjar del Santo Sepulcro. Regreso al Hotel.

El lunes 18 de Junio iniciamos la excursión para visitar el Castillo de la Mota todo él reconstruido y la ciudad de Medina del Campo. Acudimos al Palacio Testamentario donde falleció Isabel la Católica y donde contemplamos facsímiles de las voluntades de la reina, pasamos por la plaza de San Juan de la Cruz con el grupo escultórico de San Juan y Santa Teresa, llegamos a la Plaza Mayor con la Colegiata de San Antolín y su “balcón de la misa” y almorzamos en el Restaurante  “El Continental”. Sin hacer la digestión nos llevaron a la bodega “El Hilo de Ariadne” con instalaciones supermodernas y automatizadas, pero sin el sabor ni el aroma de las tradicionales artesanales. Para finalizar visitamos la ciudad medieval fortificada de Urueña, muy bien conservada y regresamos al hotel.

El martes 19 de Junio a la hora acostumbrada visitamos en Valladolid el Convento de Santa Isabel de las Clarisas guiados por la hermana portera con su perrito que al despedirnos nos besó uno por uno a todos, deseándonos Paz y Bien y nos indicó dónde comprar los exquisitos productos de su obrador. Ya en el autobús nos dirigimos al Castillo y Archivo de Simancas donde se conserva gran parte de la documentación de la corona de Castilla y de la monarquía española y del Reino hasta Isabel II.

Finalizada la visita pusimos rumbo a Zamora para recalar en las afueras de la ciudad en las “Bodegas Valcabadino” con una entrada propia de Catacumba en la que nos obsequiaron con una espléndida comida.

Por la tarde nos dejó el autobús al pie de la muralla, cerca del “portillo de la traición” y ascendimos por una cuesta empinada hasta llegar a la plaza de la Catedral y del Castillo. Por la puerta del Obispo se accede a la casa del Cid, edificio medieval del siglo XI y por la calle de los Notarios nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, visitando la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso. Siguiendo por la Rúa de los Francos  visitamos la Iglesia de Santa María Magdalena románica pura y llegamos a la plaza de Viriato con la escultura del héroe y a la derecha el Parador Nacional, antiguo palacio renacentista de los Condes de Alba. A su izquierda está la plaza de Claudio Moyano con el Museo arqueológico y un mirador desde el que se divisa la ciudad desde la muralla. Junto al mirador se encuentra la Iglesia de San Cipriano. A continuación pasamos por el Teatro Ramos Carrión y desembocamos en la plaza del Ayuntamiento Viejo donde podemos ver el monumento al Merlú y la Iglesia de San Juan y frente a ella el Ayuntamiento Viejo con su fachada porticada. Siguiendo la calle de Santa Clara en dirección a la Plaza de la Marina visitamos la Iglesia de Santiago del Burgo del siglo XII, la casa de los Momos, palacio renacentista del siglo XV monumento nacional. En la misma calle y más próxima a la plaza de la Marina vimos la Iglesia de Santiago del Burgo. Regresamos a la plaza Mayor y a la izquierda del Ayuntamiento arranca la calle Balborraz, una de las más típicas de Zamora que desciende hasta el Duero en la proximidad del Hotel Palacio del Duero donde nos alojamos. Junto al hotel se encuentra una pequeña iglesia románica con transición al gótico del siglo XII.

El miércoles 20 de Junio partimos a las 9 en punto en dirección al lago de Sanabria. El lago de origen glaciar es muy extenso y rodeado de montes que se reflejan en su aguas transparentes y tranquilas. Se respiraba armonía y paz. De allí fuimos a Ribadelago, abandonado desde la tragedia, y continuamos hasta Puebla de Sanabria. Deambulamos por la Puebla, se compraron recuerdos y recalamos en “Casa Abelardo” para comer. Después algunos visitaron el castillo del siglo XV de los Duques de Benavente bien conservado y junto a él la ermita de San Cayetano y la Iglesia de Ntra. Sra. del Azogue. Otros exhaustos renunciaron a subir y se tomaron un café antes de regresar al hotel.

El jueves 21 de Junio a las 10 de la mañana, hora de señoritos, salimos hacia Arribes del Duero dejando atrás el embalse de Ricobayo y siguiendo el curso del río Tesla. En el término municipal del Campillo, un paraje desértico de la provincia de Zamora, se conserva la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave-Almendra del siglo VII. Estaba ubicada en la zona a inundar para construir el pantano de Ricobayo y por ello fue desmontada pieza a pieza, trasladada y reconstruida en un lugar más elevado ¡Impresionante! Descendimos hasta el río Duero y pasamos a Portugal para visitar Miranda do Douro y su Catedral. Fuimos de compras y repostamos en el restaurante Capa D’Honras y descendimos hasta la estación biológica para embarcar y recorrer los Arribes del Duero, un sorprendente cañón natural con enorme diversidad vegetal y animal.

El viernes 22 de Junio a las 7,30 de la mañana iniciamos el regreso a Cádiz. Expresamente quiero agradecer a los compañeros de viaje que aceptaran el madrugón para llegar a nuestro destino antes de las 7 de la tarde. También quiero resaltar el buen ambiente general, la puntualidad y la amabilidad que imperaron durante la excursión, haciéndola muy grata. Habrá que repetir.

 

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