Image default
Tertulia conmigo solo

Confía en tu abogado (no estás solo frente al universo)

Hacía tiempo que no los veía; quizás sea porque se ha apreciado un notable descenso en el número de reclamaciones o porque acabamos de volver de las vacaciones de verano: pero ya están aquí otra vez.

Se les distingue desde lejos. Nada más se les abre la puerta ya se percibe que presentan síntomas característicos. Hay quien los trata de disimular pero se les nota. Dejando aparte a los que ya tienen experiencia –pues han circulado por esa vía en alguna ocasión anterior-, una circunstancia que se da en casi todos los casos es que te miran muy fijamente, como pretendiendo escrutarte y adivinar lo que les vas a decir, o a ocultar. En los casos muy graves pueden llegar a darse fasciculaciones o temblores, tensión muscular, sudoración, resequedad en la boca o dificultad para deglutir. Hay quien tiene crisis de llanto o refiere dificultad para dormir, o pesadillas, y quien se considera completamente solo frente al universo.

No es raro encontrarse con quien manifiesta su voluntad de dejar la carrera y dedicarse a otra cosa, que esto de la Medicina no trae más que problemas y disgustos.

Solo he tenido que enumerar los síntomas y quien sabe de estas cosas inmediatamente le pone el nombre. Eso se corresponde con estados de estrés, tensión, recelo o nerviosismo, que pueden provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o ansioso. En nuestro caso concreto, cuando es el abogado quien lo cuenta, ese estado obedece, nada más ni nada menos, que a la ansiedad que al médico le causan temas jurídicos. Es auténtico pánico de verse ante un Tribunal de Justicia.

La cuestión puede ser grave. Normalmente la manejamos bien, pero cuando las cosas sobrepasan nuestras capacidades, inmediatamente se solicita ayuda externa, que afortunadamente existe y es buena y abundante. En algún momento extraordinario, incluso, se ha llegado a tener que solicitar la intervención del PAIME.

En todo caso, lo fundamental es tener confianza en el abogado que sea elegido para que se ocupe de la defensa, y prepararse para enfrentarse a lo que venga.

Y la semana que viene, más.

Artículos de interés

No dar ventaja a los agresores

Cuidado con la fecha que consta en el consentimiento informado

Miguel Fernández-Melero Enríquez

¿Puedo dejar de asistir al paciente si falla de confianza?

Miguel Fernández-Melero Enríquez

Deja un comentario

css.php