Cooperación

El voluntario, un miembro más del equipo multidisciplinar en cuidados paliativos

  • La VIII Mesa del Voluntariado del COMCADIZ pone de relieve su función principal en el acompañamiento y escucha del paciente.

“Buena parte de los conflictos éticos y deontológicos están relacionados con el principio y el final de la vida. Estos conflictos son cada vez más frecuentes por lo que es necesario dar formación y medios adecuados a los profesionales relacionados con los cuidados paliativos”. Bajo esta premisa, aportada en su presentación por la Vicepresidenta Primera del COMCADIZ, Carmen Sebastianes, arrancaba la VIII Mesa del Voluntariado, celebrada por el Colegio de Médicos de Cádiz este pasado miércoles y dedicada en esta edición al voluntariado en el acompañamiento al final de la vida.

El presidente de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos, Fernando Gamboa, comenzaba su intervención recordando la recomendación estos días de la Organización Mundial de la Salud de incluir este tipo de cuidados en los planes de respuesta a la Covid-19. El Dr. Gamboa compartió con los asistentes a la Mesa el relato de un voluntario en cuyo testimonio emergían mensajes como “los paliativos dan al enfermo mucha calidad de vida” o “se vive con mucha intensidad… son momentos muy especiales y difíciles de olvidar”.

“Hoy el tabú del que nadie quiere hablar es la muerte y la pandemia nos lo ha hecho más cercano a todos”, señaló Fernando Gamboa, quien remarcó esta reflexión al afirmar que “existe hoy una tolerancia cero al sufrimiento, en una forma mal entendida de calidad de vida” y reclamar que “los cuidados paliativos son una alternativa necesaria y un derecho para todos los enfermos terminales”. Para Fernando Gamboa, “no hay nada más lejos de la realidad que la frase ‘no podemos hacer nada por usted’” y destacó los cuidados paliativos como “tarea interdisciplinaria que incluye a la familia”. También se refirió al informe de Defensor del Pueblo Andaluz, en el que se habla de insuficiencia de recursos humanos en paliativos y de carencias que impiden que lleguen a todos los que los necesitan. Del lado positivo, se refirió a la puesta en marcha de un nuevo proceso que contempla la creación de la categoría específica de cuidados paliativos avanzados.

Erica Aragón, responsable de atención integral a personas con enfermedades avanzadas de Cruz Roja Española, destacó igualmente la importancia del trabajo en equipos multidisciplinares en paliativos para “atender también esa otra parte biográfica y sociológica de la persona”, dentro de los cuales el voluntario tiene una función principal en la tarea de escuchar y acompañar. “El voluntario aporta muchos valores en esta atención integral” y también para dar respiro a las familias y dar apoyo emocional a los pacientes. “La pandemia nos ha sacado de nuestros esquemas y estamos aprendiendo cómo articular otros mecanismos, aprendiendo mucho. Se ha creado una conciencia para dar visibilidad de cómo las personas necesitan de ese acompañamiento”, refirió.

Pilar Martínez, Directora de la UGC de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Puerto Real, hizo hincapié en los riesgos de que el voluntario pueda caer en la frustración y acabar renunciando a su labor si no recibe y se da a sí mismo cuidados como cuidador. “El voluntario puede llegar a sentir que su capacidad de entrega a los demás se vacía”, explicó Pilar Martínez, que es también Secretaria de la Comisión de Deontología del COMCADIZ. Para evitarlo debe recurrir a los autocuidados: “No debe exceder el tiempo acordado con los pacientes, seguir su vida y no postergar la actividad propia y, si se ve desbordado, pedir ayuda y acudir a los grupos de terapias orientadas a cuidadores”, recomendó.

Fernando Carmona, Médico Vocal de Espiritualidad de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos, explicó la labor de voluntariado en la que participa y que -confesó- “complementa lo que es mi profesión para convertirse en vocación” a través de su colaboración con Pastoral de Salud y Paliativos sin Fronteras, experiencias, dijo, “diferentes pero que tienen en común el acompañar a la persona al final de la vida”. En el caso de Pastoral de la Salud, Fernando Carmona destacó el objetivo de “aliviar el sufrimiento existencial y no solo físico o biológico” y dentro de la acción de los grupos parroquiales hizo referencia al acompañamiento a personas enfermas, sobre todo en domicilios y la tarea que se realiza para visualizar al enfermo y a las familias en la vida de la propia parroquia, junto a la asistencia y el acompañamiento también en residencias de mayores. Dentro de la experiencia que atesora como miembro de Paliativos sin Fronteras, enumeró distintas actuaciones tendentes a “cooperar, coordinar y compartir” y que se despliegan en Haití, Camerún, Marruecos o Nigeria. El Dr. Carmona incidió en la necesidad de que el voluntario cuente, además de voluntad e ilusión, con la necesaria formación.

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