19 al 25 de mayo 2026
Cuando una ciudad adquiere la categoría de ostentar un adjetivo calificativo deja de ser una simple coordenada de longitud y latitud, pierde la condición de ser ubicada mediante una búsqueda en GOOGLE MAPS, y pasa a convertirse en un lugar superior. Algunas de ellas incluso no llegaron a existir, pero perduran en los recovecos más oníricos, como “Las ciudades invisibles” de Italo Calvino.
París “la ciudad del amor”, Lisboa “la ciudad de la luz”, Nueva York “la ciudad que no duerme”, Cádiz “la novia del mar”….. Y Roma “la ciudad eterna”.
CADIZ-PUERTO DE SANTA MARÍA- JEREZ en autobús.
JEREZ-MADRID-ROMA en avión.
La vuelta al revés. Los dos trayectos al límite de tiempo. Menos mal, a lo justo, pero llegamos. Tanto a la ida como a la vuelta
El grupo de viajeros está dispuesto a escudriñar Roma. El número de amigas y amigos del grupo es el perfecto, las ganas son todas. Carmen lo ha diseñado, Ángel nos acompaña, estamos en buenas manos. El madrugón merecerá la pena para aprovechar la primera visita romana.
Llegada en hora al Aeropuerto de Roma-Fiumicino (Leonardo Da Vinci). Nos esperan tres furgonetas multivan, color negro, cristales tintados, como si fuéramos un grupo de rock dispuestos a dar un concierto.
“El 21 de abril del 753 a. C. es el día en el que Rómulo funda Roma, según Marco Terencio Varrón. El fratricidio de Remo recuerda a los hijos de Adan y Eva”
Un pequeño, contundente, rico y bien presentado refrigerio en el Ristorante Di Rienzo, en plena “Piazaa de lla Rotonda”, frente al Panteón de Agripa. Majestuosidad imperecedera que cubre la cúpula más grande de Roma. Convertido en iglesia católica, alberga la tumba de Rafael de Sanzio, el pintor del color del renacimiento. A la salida nos espera Araceli (Arc Coeli, Arco del Cielo), profesora de historia que se dedicará a ilustrarnos. Llegaremos a entender que una cosa es ver monumentos y museos, estatuas y lienzos, ruinas y obelisco, iglesias y arcos triunfales, y otra bien distinta llegar a comprender y disfrutar la obra casi desde el momento de su concepción. Aquel instante en el que el artista y los miles de artesanos elaboraron la obra que ha trascendido durante siglos para nuestro deleite y el de generaciones venideras.
Directos a la Piazza Navona. Su bellísima Fuente de Bernini nos traslada a los cuatro ríos del mundo conocido (Danubio, Ganges, Nilo y Rio de la Plata), inmensa con detalles de animales alegóricos. El remate un Obelisco egipcio, en el subsuelo los restos del Stadio di Domiziano. Allí se dan cita, frente a frente los dos artífices del ornamento del renacimiento italiano, Bernini y Borromini, la rivalidad de la Roma barroca llevada a su grado más excelso.
Las demás fuentes del “fontanero de Roma”, Giacomo della Porta.
Visita a la iglesia de San Luis de los Franceses, con la belleza incomparable de la Capilla de San Mateo con sus pinturas de Caravaggio, el maestro del claro oscuro, que usa esa luz natural que no se ve pero que impregna la obra.
Andando vamos a la Iglesia de San Ignacio de Loyola, sus bellísimos y oníricos traspantojos son capaces de ilusionarnos con la grandiosidad de una cúpula que no existe.
Entramos en el Panteón de Agripa, templo romano consagrado como iglesia católica, qué fue terminado por el emperador Adriano. Circular y con un pórtico con columna corintias de granito. Dos mil años después, su cúpula de hormigón sin armar sigue siendo la más grande del mundo. Un óculo al aire, un drenaje de cisternas en el suelo que funciona a la perfección, 5 cuadrados por hilera y 28 líneas. Alberga la tumba de Raffaello Sanzio.
“Las siete colinas de Roma: Aventino, Capitolino, Celio, Esquilino, Monte Palatino, Quirinal y Viminal”
Seguimos hacia la Piazza Colonna para admirar la Columna de Marco Aurelio que escenifica batallas y victorias, enfrente una pequeña galería comercial al más puro estilo italiano, Galleria Alberto Sordi, desde allí a la magnificencia de la Fontana di Trevi. Travertino y mármol (1762). Cruce de tres calles donde confluía el Aqua Virgo, uno de los acueductos que en época romana suministraban agua a la ciudad. En el sótano de los Grandes Almacenes más lujosos y elegantes de Roma (La Rinascente) está el Acueducto Virgo por donde fluye el agua hacia la Fontana. Todo abarrotado una foto rememora la escena de Anita Ekberg bañándose de noche con su vestido negro en la Fontana. Recuerdo de una de las obras maestras del cine del neorealismo italiano
“La dolce vita (1960). Con Marcelo Mastroniani y Anita Ekberg”
Sin duda el centro neurálgico de la Roma Moderna, la Piazza di Spagna que toma su nombre de la embajada de España ante la Santa Sede y la Orden de Malta. Muy concurrida y bella, nos hacemos fotos de grupo en la Fontana della Barcaccia. Alrededor las mejores tiendas de lujo en la Via dei Condotti. Marcas únicas que sólo te permiten ver a través de los cristales, y comprobar las obscenidades del lujo llevado a su grado superlativo, Gucci, Prada, Valentino, Armani, Hermes, Cartier… Todo lo que puedas imaginar de la Roma Fashion.
De allí directos al Hotel ARIA PALACE Via Torino 123. Recogida de equipaje, reparto de habitaciones, y prepararnos para la cena.
No hay que ser un adivino para saber cuál será el primer plato. ¿O sí?
Seconda giornata
Desayuno tempranero. Todos puntuales. Nos esperan nuestras furgonetas de cristales tintados para llevarnos directos al Vaticano. Recorremos el centro de Roma. Mucho tráfico, algo caótico, pero fluido. Al llegar a San Pedro comprobamos que está abarrotado. Colas y más colas, gentes y más gentes, muchas entradas y controles exhaustivos. En un abrir y cerrar de ojos, en una esquina, viendo la inmensa cola que nos esperaba, con mucho disimulo hacemos como si nos colásemos, y nos colamos. En nada, después de enseñar documentación, abrir bolsos y pasar el escáner, nos encontramos sentados en el centro de la Plaza de San Pedro. Todas las nacionalidades y razas, todos los idiomas y muchas confesiones, incluso agnósticos y ateos. Paraguas y sombreros, pañuelos y gorras, son imprescindibles para mitigar el sol. Detrás nuestro un grupo numeroso y multicolorido ondea banderas de Kenia.
“La mayor concentración de sotanas, la mayor variedad y colorido de hábitos y congregaciones”
¡Vemos a León XVI en su Papamovil mi cerca!
Discurso multilinguístico… ¡La Iglesia es mucho más que una liturgia!
“Es imposible que no hablemos de lo que hemos visto y oído. (San Pedro)”
Paseo por la Plaza de San Pedro. Al fondo la Basílica, barroco/renacentista (Julio II. Construida entre 1506-1626). Bramante, Rafael, Miguel Ángel, Carlo Maderno, Guiacomo della Porta y Bernini dieron todo su saber y mostraron todo su arte al mundo.
Dispuestos a dar buena cuenta de un almuerzo tempranero. OSTERIA SANT UFFIZIO, destaca su lasagna di broccoli.
De allí directos al Castillo de Sant Angelo, en un principio Mausoleo de Adriano (123-135 dC. El famoso puente de San Ángelo con sus estatuas de ángeles de Bernini. Desde allí parte el Passeto di Borgo que conecta directamente con el Vaticano. En mayo de 1527 las tropas de Carlos I de España saquean Roma, el Papa Clemente VII se refugia en el Castillo y huye hacia el Vaticano a través del “Passeto”. El Ángel de Bernini con las alas de bronce. El salón de las pinturas “grutescas” que decoran paredes. Cuentan que tomaron como ejemplo lo visto de forma accidental en una gruta.
Las vistas desde lo más alto son espectaculares. ¡ROMA A NUESTROS PIES!
Desde allí a la “casita de campo” de Los Borguese. ¡Cómo puede concentrarse tanto arte, tanta belleza y tanto lujo en tan poco espacio!
“El verdadero artista es el escultor. Los demás hacen cosas y crean, el escultor sólo quita lo que sobra”
Apolo y Dafne, transformación mitológica. Los dedos de Dafne se van transformando en delicadas hojas de laurel, sus brazos en ramas y su cuerpo en tronco. Apolo no puedo conseguir su amor, pero las coronas de laurel se convirtieron en símbolo de la gloria. David con su honda y su cara de venganza. El Rapto de Proserpina, la belleza y el realismo de una mano presionando un muslo. Y Paulina Bonaparte, hermana de Napoleón, como venus victrix de Antonio Canova, unos pliegues en el diván de mullido mármol, nos transporta a la comodidad de nuestro diván más preciado.
En la entrada principal frescos con elementos florales y animales exóticos.
A la salida una pena de no poder disfrutar de los jardines.
Vuelta al hotel. Nos espera la cena… seguro que será pasta.
Terza giornata
Desayuno contundente. Restaurante abarrotado.
Dispuestos a ejercer de gladiadores/as. Directos al Coliseum Romano, en busca de la bancada de los “Gaditanorum”. No por conocido y visto hasta la saciedad deja de ser Majestuoso.
¡Gentes, muchas gentes, inmensidad de gentes! Una boda nos da la bienvenida.
Esplendor en piedra del Arco de Constantino, a lo lejos el Arco de Tito por el que desfilaron Napoleón y el Duce, Vía Sacra, Vía Curia y la Colina del Monte Palatino. Pinos centenarios, cielo azul, hojas de acanto y hierbas aromáticas. Algunas nubes blancas de formas caprichosas dan contraste a un cielo que ostenta la categoría de mediterráneo a más no poder. Paseo matinal por el Foro Romano, desde arriba contemplamos el Circo Masssimo.
Concluimos que los romanos sabían vivir, su día a día era lujoso y que se sabían rodear de placeres y suntuosidad. Casa di Augusto e di Livia. Aprendemos de que partes se componía una “Domus” romana. Ostium, atrium, compluvium, triclinium, cubiculum, peristylium… apenas ventanas, decoración lujosa y con motivos florares, y el suelo, siempre pisando “opus spicatum”. Domus Tiberiana, y Sanra María la Antigua, con frescos románicos del siglo VIII. En ella está la capilla de los médicos, San Cosme y San Hermolaos de Macedonia.
“Un gran incendio estalló en Roma la noche del 18 de julio del año 64, coincidió con la primera persecución de los cristianos. Según Tácito todo empezó cerca del Circo Máximo. ¿Fue culpable Nerón?”
Desde allí a Roma-Celio, muy cerca del Coliseo a reponer fuerzas.
Con las entradas compradas con antelación, la entrada al Coliseo es más rápida. Sino hubiese sido eterna la espera. Nos cuentan que la fiesta de la inauguración del coliseo duro 100 días y se sacrificaron 8.500 animales. Los festejos eran por turnos, primero los de animales y después los de los gladiadores. Había sorteos y rifas, el público disfrutaba de lo lindo. “Pan y Circo”. Lo del pulgar hacia arriba o hacia abajo es pura leyenda.
“Quo Vadis. (1951). Con Robert Taylor, Deborah Kerr, Peter Ustinov”
El calor aprieta
AMPHITHEATRUM FLAVIUM
A CLEMENTE X. AÑO JUBILAR MDCLXXV
A BENEDICTUS X. AÑO JUBILAR MDCCL
En el subterráneo vemos los espacios donde velaban armas los gladiadores y se guardaban a los animales
Desde allí a la BASÍLICA DI SAN CLEMENTE. Architetto CS Fontana (1700 a 1740). El suelo es cosmatesco (familia Cosmati). Está en plena restaura restauración, no podemos ver todo su esplendor. Una iglesia en tres niveles. Nos recuerda a nuestra barroca Iglesia del Rosario y la Santa Cueva con sus capillas alta e inferior. En el subsuelo frescos con el Milagro de San Clemente y en el último nivel la capilla de la religión de origen hindú Matriaca. Desde allí a la Basílica de San Pietro in Vincoli, en la colina de Esquilino. Maravilloso el Moises de Miguel Ángel (1513-1515), encargo para el mausoleo del Papa Julio II. Vuelta al hotel en espera de la cena… otra vez pasta, pero de diferente forma, diferente de sabor, pero con salsa de color similar.
Quarta giornata
Desayuno más tranquilo. Directos a la Basílica de San Pedro. Nada más entrar la Piedad de Miguel Ángel. ¡Cómo el frio mármol puede transmitir tanto dolor, tanta pasión y tanta redención! Tumbas de Papas a elegir y de algunas Reinas de países ajenos al catolicismo.
¡¡¡¡¡MAJESTUOSIDAD!!!!!
El baldaquino es la obra monumental de Gian Lorenzo Bernini.
La Paloma de la Paz con su rama de olivo.
Los más atrevidos osan con subir a la Cúpula. Las vistas son espectaculares.
El almuerzo, en el restaurante “Satiricus”, frente al passeto. Arroz con verduras y setas y albóndigas con tomate…. Bien. Directos a los MUSEOS VATICANOS. Colas interminables. Tener reserva tiene sus ventajas. A la entrada echamos de menos la escalera de caracol de Bramante. Dicen que se diseñó para que por ella pudieran subir caballería.
“Ángeles y Demonios donde Robert Langdon sube para llegar a las dependencias privadas del Papa”
Todo el arte de la historia en un recinto. La Iglesia Católica como Mecenas Universal. Románico, gótico, flamenco, galería de animales, momias, frisos, y Caravagigio. La Bola del Mundo Brillante, el Patio de la Piña y el del Belvedere. Toda una sala inmensa dedicada a los mapas de la Italia del siglo XIX. Los tapices de Rafael y su magnífica Escuela de Atenas en la Stanza della Segnatura. Platón, Aristóteles, Zenón, Alejandro Magno, Sócrates, Arquímedes, Ptolomeo… Y la CAPILLA SIXTINA… Todos mirando hacia arriba y el color del fresco nos devuelve el arte en estado puro. Alguien se atreve a hacer fotos prohibidas. A la salida la Guardia Suiza no espera. Escalera larga, pendiente cautelosa y escalones cómodos. Salimos a la Plaza de San Pedro.
La cena, en el hotel… ¿Quién acierta el primer plato? De segundo algo de casquería romana.
“Roma cittá aperta (1945). Con Anna Magnani, Aldo Fabrizi”
Quinta giornata
Desayuno algo más azorrado. En el hall del Hotel nos espera Araceli. Andando nos dirigimos, por Vía Torino, a la Iglesia Santa María la Mayor, una de las cuatro Basílicas Papales de Roma, junto con San Pedro, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros. Con la luz de la mañana la foto de grupo en la entrada queda muy bien. La basílica es también conocida como Santa María de las Nieves. Cuenta la leyenda que el 5 de agosto del año 358 d.C. se produjo en la explanada, donde está ahora la Basílica, una nevada, y la Virgen María se le apareció al Patricio, y le dijo que allí le tenía que construir una basílica. Mosaicos de arte bizantino dedicados a la infancia de Cristo y escenas del Antiguo Testamento.
“Tenemos que volver a leer el Antiguo Testamento y conocer más de las Mitologías Griegas y Romanas”
En la cripta del Altar Mayor, el Relicario del Pesebre y el monumento a Alejandro VII. A la derecha la tumba de Gian Lorenzo Bernini. A la izquierda la sencilla tumba del Papa Francisco.
“Vacaciones en Roma (1953). Con Gregory Peck y Andrey Hepbrun”
Nos dirigimos hacia San Juan de Letrán, en la Piazza San Giovani in Laterano. La puerta santa está situada a la derecha, fue la primera que se abrió en la historia de los Jubileos, año 1423. Tumba de León XIII. En el suelo las “tres abejas” de los Barberini. En la Piazza de Giovani Paolo II un obelisco egipcio de la época de Constantino, siglo IV. Visitamos el Baptisterio. La pila bautismal está muy concurrida de neonatos pendientes de ser redimidos del pecado original.
Cruzando la avenida, esperamos para entrar en la Capella Papale Sancta Sanctorum. Muchas personas suben la escalinata de rodillas rezando. Los mosaicos del Teócrato son preciosos. Para acceder pasamos por una capilla en la que se está celebrando una ceremonia de la Orden de Malta, capas, relicarios y ceremonia ancestral y meticulosa.
El almuerzo en un restaurante cercano. Por primera vez un “antipasto”.
Directos a las Catacumbas de San Calixto. Inmensidad subterránea. Un salesiano joven nos hace de guía. Pasillos y más Pasillos, tumbas y enterramientos. Una réplica de la imagen de Santa Cecilia, donada por americanos
En el camino de vuelta, desde el autobús, podemos contemplar las ruinas de Las Termas de Caracala
Vuelta al hotel. Algunos de decantan por los helados, otros proseco o aperol sprizt antes de cenar.
La cena, un plato especial, dicen que típico romano. Nos recuerda a muestro rabo de toro. Echamos de manos las papas fritas.
Sesta giornata
Desayuno placentero y poco concurrido. Andando nos dirigimos con Araceli hacia la Fontana del Mosé, cerca de la Chiesa di Santa Susana. Frente la Iglesia de santa María de la Victoria, allí se encuentra una de las obras mas emblemáticas de Bernini, El Éxtasis de Santa Teresa.
“Como una luz natural oculta puede tener tanto resplandor y tanta transverberación”
El efecto lumínico hace levitar la imagen. Todo parece suspendido en el aire. Desde allí a la Chiesa di Sant´Andrea al Quirinale, pequeña, coqueta y con la presencia de San Ignacio de Loyola. Andando llegamos a la Gallerie Nazionali Barberini- Corsini. Palacio renacentista. Una escalera ovalada y otra cuadrada, una a cada lado del palacio. Arte por todos lados Canalleto, Filipo Lippi, Greco, pintura flamenca. Las abejas del escudo de la dinastía están por todos lados.
Volvemos andando a la pizzeria donde almorzaremos. No podemos irnos de Roma sin probar unas pizzas. Cuatro variedades, a cuál más rica. La masa ni gorda ni muy fina, tomate italiano y queso mozzarela en la cantidad perfecta y el resto de los ingredientes frescos y generosos en la cantidad. Pizzería “Gallina Blanca”, cerca de Santa María la Mayor. ¡Hay quién se deja todos los bordes!
“La grande bellezza (2013.) de Paolo Sorretino”
De allí al Museo Nazionale Romano di Palazzo Mássimo. Podemos contemplar un auténtico calendario romano, con sus festividades y celebraciones. Una estatua de bronce de “Púgil en reposo” nos sorprende por su belleza, rudeza y realismo. Estatuas por doquier. La hermafrodita está presente, en su posición tumbada ocultando parte de su secreto. Cabeza de medusa de una nave, y el maravilloso sarcófago tallado Portonaccio que representa las guerras que libró Marco Aurelio. Disfrutamos de la belleza íntegra de las habitaciones del Castro Pretorio, pese a ser un recinto cerrado nos transporta a un jardín repleto de flores y árboles frutales. En el sótano joyas y muchas monedas de diferentes épocas romanas.
Vuelta al hotel y dispuestos a la GRAN SORPRESA
Paseo, con cena incluida por el Trastevere. Lugar tras el Tíber, es la otra Roma, más parecida a sur, a Nápoles o a Palermo. Bullicio por todas partes.
“Roma peligro para caminantes, compendio de comicidad explosiva, gatos, basura y medas” (Rafael Alberti. 1968. Via Monserrato 20)
Jaleo por todas partes. Gentes alegres, bohemias y callejeras. En la Plaza de Santa María en Trastevere nos hacemos la foto de grupo de rigor. Buganvillas, jazmines y madreselvas nos acompañan hacia el restaurante. Las pintadas y los grafitis se repiten por todos lados. Al llegar al restaurante nos encontramos con lo más típico de Italia, mantel de cuadros y una orquesta que nos canta “Arrivederci Roma”. La velada ha sido especial. Nos ha faltado cantar algo de nuestra tierra. ¡Me han dicho que el amarillo…! O iHay quién dice que Cádiz no tiene fiestas…!
Settimo giornata
Último desayuno y las maletas preparadas. Volvemos al Trastevere, a la capilla de Santa Ana. Allí se encuentra una de las últimas obras de Bernini, “Éxtasis de la Beata Ludovica Albertoni”. Desde allí callejeando a la Basílica de Santa Cecilia, en el altar mayor, su estatua yacente. Un grupo de monjas cantan, suena a música celestial. Desde allí a la Piazza della Boca della Verita. Algunos se atreven a meter la mano. ¡Hay osados por todas partes! Iglesia de Santa María in Cosmendin (Iglesia greco católica Melkita). De allí a los Museos Capitolinos. La loba y Rómulo y Remo, El niño de la espina, la Venus Capitolina y la estatua ecuestre de Marco Aurelio…..
Directos al aeropuerto. Todo va en hora, hasta que nos aparece en pantalla “delete”. El temor nos invade. ¿Llegaremos a tiempo para el vuelo Madrid-Jerez?
Con las carnes abiertas… pero llegamos.
Hay sido un viaje para recordar. Del grupo no hablamos… para repetir experiencia
Nos hemos quedado con las ganas de comer espaguetis. Eso merece otra visita a ROMA
¡DISPUESTOS!
Arrivederci Roma…
good bye… au revoir…
mentre l’inglesina s’allontana
un ragazzinetto s’avvicina
va nella fontana pesca un soldo se ne va!
Arrivederci, Roma! (Domenico Modugno 1957)









