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Ocio

La Alegoría de la Primavera

José Arturo Visedo Manzanares

Cuando Botticelli conoció a su joven vecina Simoneta Vespucci, de 16 años, casada con Marco Vespucci (familiar de Américo), se enamoró instantáneamente de ella y la convirtió en su musa y modelo de multitud de cuadros; entre ellos “La alegoría de la primavera”, pintada al temple sobre tabla en el año 1478, que representa a “Venus, acompañada por las Gracias, anunciando la llegada de la primavera”, según se cuenta en “La vida de los mejores pintores, escultores y arquitectos” de Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores del Arte. Realizada para Giuliano de Medici, hermano pequeño de Lorenzo el Magnifico, Príncipe de Florencia, con ocasión del nacimiento de su hijo Giulio en ese año de 1478, futuro Papa Clemente VII.

Aunque los personajes están sacados de la Mitología griega, no componen ninguna escena conocida de los textos clásicos. Las fuentes de inspiración pueden estar en “los Fastos” de Ovidio (Italia, 43 a.C. – Rumanía, 17 d. C.) por un lado y por otro en el poema “De la Naturaleza” del filósofo y poeta romano Lucrecio (99 a. C. – 55 a. C.).

Los Fastos:

Iba a ser una colección de 12 libros dedicada a los meses del año, uno por cada mes, de los que Ovidio solo concluyó los seis primeros porque fue desterrado por Augusto a causa de su obra ” Arte de Amar”. Trataba de ilustrar el calendario romano explicando el origen de los nombres de los meses, de las fiestas y las características astronómicas de cada momento.

En Floralia, fiesta de las flores, la ninfa Cloris entra en el bosque espirando flores y provocando en Céfiro, dios del viento del Oeste, una pasión ardiente que lo hizo tomarla como esposa por la fuerza, dejándola embarazada y transfigurándola en Flora, la primavera.

Flora aparece como una mujer que lleva en la cabeza violetas, aciano y una ramita de fresas silvestres; en torno a su cuello, una corona de mirto; en el manto lleva rosas y, por último, va esparciendo nomeolvides, jacintos, iris, siemprevivas, clavellinas y anémonas. En la capa de hierba están detalladas flores típicamente toscanas que aparecen en el mes de mayo La transfiguración se sugiere observando la postura de los pies de Cloris y Flora; el derecho se encuentra en la misma posición y a la misma altura, pero mientras Cloris levanta la pierna izquierda Flora la apoya en el suelo, de modo que entre las dos dan un solo paso.

La Naturaleza:

Lucrecio, reúne a ambas diosas en una misma escena: Vienen Flora, la primavera, empujada por Céfiro, llenando los caminos de colores y olores en presencia de Venus y del chico de Venus, el heraldo alado Cupido, que aparece tensando el arco en dirección a Cástitas, Simonetta Vespucci, la Gracia central, amor platónico de Juliano de Médicis, Mercurio, a quien observa, representado con capacete y túnica corta roja que con el caduceo aleja las nubes para tener una eterna primavera. Los limones, citrus médica, hacen referencia a los Médici.

En la Alegoría de la Primavera se narra cómo el amor sensual y material de Céfiro y Cloris es fuente de vida (Flora) y por la mediación de Venus y Cupido se transforma en un amor más perfecto, representado por el movimiento de pies de las Gracias: dar (avanza), recibir (retrocede) y devolver (avanza) , y por intercesión de Mercurio, mediador entre los hombres y Zeus, alcanza el nivel superior, el amor ideal, el que no pide nada a cambio, el amor platónico.

Adendum:

En la Escuela de Atenas, Rafael Sancio, representa a Aristóteles sujetando con una mano la Ética, mientras que con la otra señala al suelo. Platón sujeta el Timeo con una mano y con otra señala a lo alto. Para Aristóteles el fin del hombre es alcanzar aquí la felicidad, mientras que para Platón está en alcanzar la perfección superior de la que sólo somos una copia imperfecta.

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