Opinión

La trastienda de la pandemia

Dres. Manuel M. Ortega Marlasca y Antonio Ares Camerino.

Esta pandemia del COVID ha cambiado muchas cosas. Una de ellas es ser la causante de las modificaciones en nuestra vida y el motivo de focalizar nuestra atención en ella, causando en muchas ocasiones algunas distorsiones sobre la realidad global de la misma. Intentamos que se puedan ver otros detalles en los que no caemos y no somos conscientes, como profesionales y situaciones muy vinculadas con nuestra actividad diaria.

Un ejemplo son todos los profesionales que durante la pandemia han sido fundamentales por sus actividades en cuestiones logísticas para hacer que la vida fuera lo más normalizada posible y sin privaciones de ningún tipo. No solo en el caso de materiales propios de la lucha de la pandemia de forma clásica como son los medios de protección y recursos dedicados a las modificaciones asistenciales sanitarias en las condiciones actuales. Son la ingente cantidad de profesionales dedicados a su elaboración, desde su diseño, fabricación y distribución, hasta aquellos, de los que nunca nos acordamos, y que vigilan por la calidad óptima de lo que nos llega desde muchos lugares del mundo, en los que cuestiones como las calidades de procesado y el cumplimiento de normas estricta de fabricación son algo fundamental.

A ello, añadamos todo lo que supone el incremento en contratación de personal para dar cobertura a la intensísima actividad de vacunación. A la comunidad científica que ha conseguido en tiempo record unas vacunas seguras y efectivas. A los gestores de los sistemas de salud que han sido capaces de diseñar una macrocampaña de vacunación nunca antes pensada. No solo hablaremos del personal sanitario y no-sanitario que aporta el sistema público de salud. Pensemos además, en todos aquellos profesionales dedicados a la gestión de citas o a la organización de los lugares donde se van a administrar que son de muy diverso origen e índole como son Fuerzas de Seguridad, Protección Civil, reparto con y sin cadenas de control de frío o propiamente del transporte de personas como taxistas y entidades sin ánimo de lucro o ONG.

Pero no quiero que nos olvidemos de aquel gran grupo de los tergiversadores de la realidad como son los denominados negacionistas o antisistemas. Son aquellos que convencen a no pocos incautos en su afán de minimizar esta pandemia y fundamentar esta situación en un franco interés comercial de la industria farmacéutica junto con la capacidad de controlar la voluntad y anular las libertades básicas de toda persona. Sobra decir que además de su psicopatología de base, en algunos casos, no les faltan intereses francamente comerciales de muchos de ellos que aprovechan este mar revuelto para colocar y vender algunos de sus productos, muchos de ellos cuando menos ineficaces y en otros potencialmente tóxicos.

No creemos debamos olvidarnos de todo aquel gran volumen de profesionales que se dedican a la gestión y dirección de los centros y entidades afectada por la pandemia. Para muchos, las jornadas maratonianas de sus puestos pasaron a jornadas continuas sin fin y ausencia de días libres, vacaciones o tiempo libre o para sus familias. Dirección y gestión. Sobre ellos han recaído la toma de decisiones muy trascendentales para si mismo, sus entidades y los profesionales de las mismas.

No debemos de olvidarnos tampoco de los cuerpos de seguridad del estado y la seguridad privada. A ellos les ha supuesto tener que salvaguardar la seguridad en entornos no muy seguros o netamente peligrosos. Hacer cumplir la normativa en circunstancias normales no es muy fácil, pero añadir además tener que tener actuaciones profesionales con equipos de protección que pueden no ser muy compatibles con sus formas de trabajo, es una complicación sobreañadida digna de mención. No nos olvidemos el riesgo tampoco de actuar sobre más de un inconsciente que no usara bien la mascarilla o que sabiendo ser portador del virus, se dedicaba a repartir sus humores a todo el que se le acercara.

Tengamos siempre en cuenta al progresivo aumento del personal dedicado a la epidemiología estatal. Ha sido y es una ingente cantidad de profesionales que han llegado como novedad en estos servicios. Recordemos que en los Servicios de Epidemiología hasta la pandemia, no había rastreadores en general ni se encontraba en sus plantillas otros colectivos profesionales como son los técnicos documentalistas, enfermeras o fisioterapeutas.

Recuerdo especial para todas las personas que han prestado su apoyo a los demás sin esperar nada a cambio, sólo la gratitud de una sonrisa y el agradecimiento de unos ojos con la boca tapada. A esas personas que han ayudado a sus vecinos cada vez que lo necesitaban. A las personas que aplaudían sin cesar a la hora pactada. A esa juventud que se brindó para sacar a paseo a las mascotas. A las personas que a través de las ventanas dieron compañía a las que sufrían la reclusión de la soledad.

Y a la ciudadanía que con su responsabilidad y buen hacer han sabido discernir que nos encontramos ante una situación de extrema gravedad y que cumpliendo unas sencillas normas higiénico sanitarias seremos capaces de vencer a este virus.

¡Cuidándote tú, nos cuidamos todos!

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