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“Los profesionales tenemos que trabajar la salud desde un punto de vista comunitario”

El pasado mes de abril veía la luz el Perfil de Salud del barrio de La Viña, resultado tangible del trabajo colaborativo que desde noviembre de 2015 se puso en marcha desde el Ayuntamiento de Cádiz y que tuvo la virtud de saber incorporar al proyecto a sectores sanitarios, educativos, institucionales y sociales. La Viña reunía criterios de necesidades de salud y un sentimiento de identidad que la hacía propicia para ser la primera zona de actuación dentro de una planificación que progresivamente hará extensivo el Plan de Salud al resto de la ciudad de Cádiz.

La Dra. Pilar San Narciso es la médica coordinadora técnica de este Plan Local de Salud, que se ajusta al modelo propuesto por la Junta de Andalucía denominado Red de Acción Local en Salud y que se asemeja a otras iniciativas que se han puesto en marcha en otras comunidades autónomas y también fuera de España. “Este modelo da protagonismo a la acción local y a la intervención en salud desde el ámbito municipal. La originalidad radica en la propia ciudad ya que en Cádiz no se había hecho una intervención de estas características, en el que distintos grupos, agentes y activos sociales han aportado su propia visión y experiencia no sólo en el ámbito de la salud sino en otros aspectos que afectan al día a día de los ciudadanos”, explica la Dra. San Narciso.

Otro de los aspectos importantes y novedosos de este Plan es su campo de acción, que arranca en un barrio determinado para hablar de aspectos concretos, de los problemas y también las soluciones de un área específica como es La Viña. En este aspecto, Pilar San Narciso precisa que “no comparten los mismos problemas, aunque sí que mantienen algunas similitudes, los vecinos de esta zona con otras como Puntales, Bahía Blanca o La Laguna. Cada zona tiene particularidades diferentes que afectan a su día a día”.

Una de sus características es su fórmula participativa, no solo de profesionales de la salud sino ciudadana…

La participación ha sido uno de los pilares fundamentales de este plan, en todas sus fases, desde el diagnóstico hasta la propuesta de soluciones o establecer las prioridades de actuación. Desde el principio tuvimos claro que la ciudadanía tenía que estar presente, que debía ser una voz más y hablar en primera persona. ¿Quién mejor que un vecino para hablar de lo que ocurre en su calle y en su barrio? Por eso hemos querido contar con una representación de todos.

Contamos con profesionales de salud con un radio de actuación más amplio como los epidemiólogos o los técnicos del centro de tratamiento de adicciones y también con médicos y enfermeros del centro de salud de El Olivillo, que son los que están en más contacto con la realidad del barrio. Además, vimos interesante dotar a este plan de un aspecto transversal y contamos con directores de los centros educativos, representantes de asociaciones y colectivos sociales, y por supuesto técnicos de diversas delegaciones municipales. A todo este centro de conocimiento, hemos sumado también la voz de los vecinos a través de la asamblea y de los talleres de participación que hemos realizado. Ellos han hablado en primera persona de las circunstancias que afectan al barrio, una voz que no podíamos pasar por alto. Todo este conocimiento se ha traducido en un perfil de salud detallado y conciso sobre los problemas que afectan a los vecinos del barrio de La Viña.

El estudio incide fundamentalmente sobre los condicionantes en salud. ¿No requeriría la salud un enfoque menos restrictivo y probablemente un cambio de actitud generalizado como principal reto de futuro?

Ya se sabe desde hace tiempo que el sistema sanitario no da respuesta a muchos problemas de salud al quedarse fundamentalmente en lo que es el tratamiento y no ir más allá de los orígenes y los condicionantes. Debemos tener una mirada mucho más amplia y caminar hacia un modelo en el que estén presentes todos los posibles condicionantes de la salud. Ir más allá y analizar los estilos de vida como la alimentación y el ejercicio pero también fijarnos en determinantes como el paro, la situación de la vivienda, la vida familiar, la calidad del sistema educativo, el medio ambiente y aspectos más generales y amplios como la economía y la política. Según nuestro informe, las personas que viven en La Viña tienen una esperanza de vida menor que en el conjunto de la ciudad. En concreto, en el caso de los hombres son dos años menos y en el caso de las mujeres algo menos de un año.

De una forma más específica, el perfil de salud revela que la mortalidad por cardiopatía isquémica en la ciudad de Cádiz está por encima del nivel nacional y que existe una brecha de género y un gradiente social en el sentido de que las tasas aumentan a medida que baja el nivel de estudio. Así, las tasas de mortalidad para mayores de 30 años por cardiopatía isquémica en universitarios y personas con estudios secundarios en los hombres de Cádiz son de 152,76 y en el caso de las mujeres 63,51. En caso de la Viña, esta tasa llega a 193,13 entre los hombres y 76,86 en las mujeres. Esta diferencia también se observa en el grupo de personas sin estudios o con estudios primarios, siendo la tasa para los hombres de la ciudad de Cádiz de 167,91 y para las mujeres de 76,49 y para los residentes en el barrio de la Viña 175,67 para hombres y 82,26 para mujeres (tasas ajustadas a la población estándar europea x100.000 personas-año para la cohorte censal 2001, desde 2002 a 2013, de la Base de Datos Longitudinal de la Población de Andalucía).

Esto no quiere decir que todos los vecinos de La Viña vivan peor, sino que existen agravantes crónicos en el barrio como el alto índice de desempleo, la infravivienda, la falta de equipamientos deportivos y otros factores que han condicionado la infancia, el desarrollo y la vida de las familias. Esto no es algo que haya comenzado ahora, aunque hay aspectos que se han agravado con la crisis. Esto es algo que viene desde años atrás por lo que la intervención que se hay que hacer desde el plan municipal de salud es global y transversal.


Aunque las conclusiones del estudio han sido ampliamente difundidas, ¿qué apartados de estas conclusiones resultan más valiosos para los profesionales sanitarios que habéis tomado parte en él?

La toma de conciencia de que todos podemos intervenir y actuar para mejorar la salud de la comunidad. Esto es algo que tenemos que hacer de forma coordinada, trabajando en red y sumando todos los esfuerzos, tanto desde las instituciones como a nivel asociativo e incluso particular de la ciudad.

Aunque hasta ahora se pensaba que existían desigualdades en salud que provenían de las desigualdades sociales, con este informe se ha comprobado que efectivamente así es. Además, se ha puesto de relieve la necesidad de luchar contra estas desigualdades sociales en salud ya que son injustas y evitables.

Además, el contacto y el trabajo desarrollado por parte de los profesionales sanitarios de forma conjunta con asociaciones y colectivos sociales ha aportado una información que va más allá de los síntomas que puede tener un paciente, ha aportado una visión más global y enriquecedora para abordar los diferentes problemas de salud tanto individuales como de la comunidad.

¿Qué abordaje profesional inmediato están reclamando estos resultados?

Además de la tarea asistencial, que es imprescindible que sea de calidad, los profesionales tienen que trabajar la salud desde un punto de vista comunitario. La atención que se da desde el área de la medicina de familia y de las especialidades se centra más en la enfermedad individual que en la salud comunitaria, pero este aspecto no se debe olvidar.

Una de las cosas más inmediatas que se puede abordar desde la perspectiva de la salud es ampliar el campo de la prescripción a los activos en salud. Es decir, que más allá de los medicamentos, se pueda prescribir otro tipo de actividades que contribuyan a incrementar positivamente la salud como puede ser por ejemplo un paseo o relacionarse con otras personas a través de las asociaciones del barrio. Esto ya se está haciendo en otros centros de salud, de hecho, la experiencia aportada por ellos, es bastante positiva. Generalmente se comienza con la elaboración de un mapa de activos en salud del propio barrio en el que se encuentra el centro de salud en la que participan de forma muy activa las personas del barrio.

¿Contempláis realizar nuevos estudios de salud para otras áreas de la ciudad, en la línea de este primero?

Por supuesto, el objetivo es abarcar toda la ciudad para tener un plan lo más completo posible.


¿Una reflexión final?

La labor comunitaria produce una satisfacción profesional importante ya que se comprueban los beneficios de una forma rápida y los cambios pueden ser más consistentes y duraderos.

Consulta el estudio de salud de la Viña aquí

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