Ocio

De la Dictadura de Primo de Rivera a la República de Alcalá Zamora

José Arturo Visedo Manzanares

     ANTECEDENTES HISTÓRICOS:

     A comienzos de 1900 España estaba sumida en el subdesarrollo y la bancarrota.

     En lo económico, la ganadería era asnal y caprina, la pesca decadente, la industria rudimentaria y de desigual distribución, la agricultura dependiente de un suelo pobre y un clima caprichoso con ríos poco caudalosos, la minería en manos extranjeras y los transportes escasos, lentos y con malas comunicaciones.

Paisaje de Nájera. (Ignacio Zuloaga)

     En lo cultural, éramos analfabetos y los cerebros o habían emigrado o subsistían en tertulias o vegetaban en oficinas.

Arturo Visedo Carreño. (A. Visedo)

         En lo social, existía una clase alta formada por aristócratas, financieros e industriales quelegislaban de modo injusto para que nada o poco cambiase y por supuesto para que nada pudiera suponer la pérdida de sus derechos, eran los Señoritos;

El Puente de Alcántara. (A. Visedo)

una clase media, la Burguesía, procedente de los nobles venídos a menos y una clase trabajadora, el Proletariado, desposeída y hambrienta.

Hecho a mano. (A. Visedo)

     En lo político se trataba de una Monarquía Constitucional en la que los partidos Conservador, de Cánovas,y Liberal, de Sagasta, venían gobernando alternativamente desde 1885 en que firmaron el Pacto de El Pardo por el que, mediante prácticas caciquiles y pucherazos, se aseguraban la mayoría parlamentaria; desaparecieron en 1931 tras las elecciones municipales. Los Monárquicos eran cada vez menos numerosos y más decepcionados; los Republicanos estaban divididos en Unitarios y Federalistas, más tarde Partido Demócrata, que a su vez estaban formados por Transigentes e Intransigentes. Otros eran los Comunistas y otros, los Anarquistas.

     Había algunos movimientos revolucionarios más o menos organizados: unos, legales, como los Socialistas de Pablo Iglesias y otros, delincuentes, como los Anarcosindicalistas, que empleaban la violencia para conseguir la destrucción de la autoridad y el reparto de bienes.

     LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA:

Miguel Primo de Rivera. (José Ribera)

     En marzo de 1922, Primo de Rivera es nombrado Capitán General de Cataluña y para combatir la corrupción, el independentismo catalán y el pistolerismo anarquista de la clase obrera “por medios distintos de los habituales”, en septiembre, proclamó el Estado de Guerra en Barcelona mediante el cual la autoridad civil cedía sus atribuciones a la militar. Fuera de Cataluña no fue secundado por el ejército que tampoco se posicionó a favor del régimen constitucional, ni lo hizo el Gobierno a excepción de dos ministros y del presidente que solicitó de Alfonso XIII la destitución de los militares rebeldes y como no lo consiguió presentó la dimisión. Primo de Rivera acordó con el rey asumir el poder durante un período transitorio para poner orden por medio de un Directorio Militar presidido por él y del que sería único ministro. Suspendió el Congreso de los Diputados, el Senado, la Constitución de 1876 y sustituyó a todos los Gobernadores Civiles por Gobernadores Militares. En los primeros momentos estuvo respaldado por amplios sectores de la población, como la burguesía, los militares, los socialistas, la Iglesia y buena parte de la ciudadanía. Tuvo aciertos como:

       –    mejorar las infraestructuras, carreteras y canales, aunque esto llegó a suponer un gasto enorme para las Arcas Públicas,

      –     mejorar el tendido telefónico,  

      –     promocionar las Exposiciones de Barcelona y de Sevilla,

      –     restablecer el orden en Cataluña y reducir la conflictividad laboral, y

      –     acabar con la guerra de Marruecos de donde salieron militares con renombre como Sanjurjo.

     Entre sus errores podemos citar:

  • no tener una Doctrina clara en la que apoyarse,
  • gobernar por Decreto Ley,
  • no combatir la corrupción,
  • crear un simulacro de Parlamento, el Directorio Civil, en 1925, dando entrada a civiles, en un intento de perpetuarse faltando a la promesa de temporalidad,
  • gestionar equivocadamente la crisis Económica de 1929,
  • combatir las protestas con mayor represión ganándose la enemistad de los Profesores (mandó desterrado a Unamuno a Fuerteventura, sin empleo ni sueldo, por sus críticas al Dictador y a Alfonso XIII), de los Movimientos estudiantiles cada vez más politizados y de los sectores que habían amparado el golpe perdiendo finalmente la confianza del rey   que aceptó su renuncia.  

     EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO:

     La vuelta a la situación Constitucional anterior al golpe tampoco fue acertada pues el rey entregó el poder a Dámaso Berenguer que no pertenecía a ningún partido y había sido responsable del fracaso de Anual. En la calle se comenzaba a sentir simpatía por la República.

    Los representantes de los partidos que, aunque ilegalizados durante la Dictadura no habían cesado de promover manifestaciones y disturbios, se reunieron en S. Sebastián en agosto de 1930 llegando a acuerdos que no quedaron escritos, el llamado Pacto de S. Sebastián, y se  

autoproclamaron Comité Revolucionario, del que Alcalá Zamora salió elegido presidente.

      La Reunión fue descubierta por Mola, Jefe de Seguridad, lo que obligó a algunos a huir mientras que otros terminaron en la cárcel.  

     Dámaso Berenguer dimitió en febrero. de 1931. Le sucedió el Almirante Aznar que les propuso a los que estaban en la cárcel, condenados a seis meses y un día entrar en el nuevo Gobierno. En marzo salieron en libertad condicional a pesar de haber rechazado la oferta.

     El 12 de abril de 1931 hubo elecciones municipales que no ganaron los partidos Republicanos  (veintidós mil concejales monárquicos contra  cinco mil republicanos) aunque lo hicieron en grandes ciudades exceptuando ÁvilaBurgosCádizLugoOrensePalma de MallorcaPamplonaSoria y Vitoria en las que ganaron los partidos monárquicos.

    Alcalá Zamora y Maura decidieron no esperar dos años a las Generales, darles carácter plebiscitario, autoproclamar al Comité Revolucionario comoGobierno Provisional de la República y pedir la salida del Rey que lo hizo, aunque sin abdicar, dejando el poder en manos del Almirante Aznar al comprender la poca simpatía que despertaba y renunciando a provocar una guerra civil. Aznar propuso una transmisión de poderes al Gobierno Revolucionario que A. Zamora rechazó pues contaba con el apoyo de la Guardia Civil mandada por Sanjurjo y del Ejército y en el Ministerio de Gobernación (actual Ministerio del Interior) se nombraron, entre ellos mismos, Presidente del Gobierno Provisional de la República (Alcalá Zamora) y Ministros: Maura, de Gobernación, Largo Caballero, de Trabajo, Prieto, de Hacienda, Azaña, del Ejército.

     Tras las elecciones los anarcosindicalistas continuaron la lucha por destruir el poder aunque ahora era la República. Los días 10 y 11 de mayo profanaron tumbas,

 saquearon Conventos y quemaron Iglesias. Los agitadores eran pocos pero una gran masa de espectadores asistía y aplaudía. Los bomberos no acudieron.

     Ardieron obras de arte de pintura, imaginería, libros, bibliotecas, laboratorios y edificios monumentales.

     La situación económica seguía los pasos de la crisis mundial iniciada en el 1929. En lo social:

La carga. (Ramón Casas)

huelgas, alteraciones del Orden Público, motines, hambre, paro.

     Se convocaron Elecciones a Cortes Constituyentes a las que se podían presentar coaliciones que hasta entonces no habían podido concurrir y en las que también pudo votar el clero; se celebraron el 28 de junio; los partidos de derechas no se presentaron en gran parte de las circunscripciones y hubo 35% de abstención. Los vencedores con 120 diputados fueron los socialistas, después los Radicales con 90, el centro fue insignificante con 50 y la derecha del abogado salmantino Gil Robles también  con 50.   

     El 14 de julio se inauguraron dichas Cortes Constituyentes.  

     El 13 de Octubre dimitió A. Zamora por no estar de acuerdo con lo que establecería el artículo 26 de la nueva Constitución que se estaba discutiendo, defendido por Azaña;

Manuel Azaña. (J. Mª Gómez Mezquita)

trataba sobre la secularización de los cementerios, la expulsión de los jesuitas, la prohibición del crucifijo en las escuelas y la prohibición de ejercer la enseñanza a las Órdenes religiosas. Fue preciso nombrar un Presidente Provisional en su lugar, cargo que recayó el 15 de octubre en Azaña que días después sacó adelante una Ley de Defensa de la República por la que se permitía al Gobierno proclamar el Estado de excepción anulando derechos y libertades al margen de los tribunales de justicia y que estuvo vigente hasta julio de 1933.

     El 9 de diciembre de 1931 se aprobó La Constitución.

     Al día siguiente se nombró a A. Zamora Primer Presidente de la II República española y al siguiente acató, prometiendo, la Constitución de cuya redacción se había separado por la cuestión del art. 26.

     Besteiro fue nombrado Presidente de la Cámara.

    Azaña presentó la crisis del Gobierno e inmediatamente fue designado para formar Gobierno.

    Autores:

  • I. Zuloaga (Eibar 1870 – Madrid 1945). Pintor Realista.
  • A. Visedo (Ciudad Real 1950). Médico Internista; pintor autodidacta.
  • R. Casas y Carbó (Barcelona 1866 – 1932). Retratista y diseñador gráfico; uno de los instauradores del Modernismo Catalán.
  • J.Mª.López Mezquita (Granada 1883 – Madrid 1954). Retratista.

   Nota: Resultaría abrumador citar a todos los autores cuyas ideas he utilizado aquí. Mi reconocimiento a todos ellos. 

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