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Ocio

“Más de un lector me ha preguntado si es cierto que sucedió todo eso”

El Dr. Rafael Andarias Estevan publica ‘Reina Victoria Hotel, con la Guerra Civil de fondo

Con una corta andadura aún tras su reciente publicación, ‘Reina Victoria Hotel’ (Ediciones Atlantis), la primera novela del Dr. Rafael Andarias Estevan, ha emprendido una carrera continuada de presentaciones en bibliotecas, librerías y eventos dedicados a la lectura (sin ir más lejos, su autor estará presente en la próxima Feria del Libro de Madrid). Su repercusión y buena acogida puede deberse quizá a una lograda mezcla de géneros que, con la Guerra Civil española como telón de fondo, combina suspense, acción y una historia de amor para ensayar una reflexión sobre nuestro pasado cuya sombra se alarga hasta el presente.

En primer término de la narración, encontramos a María, una arqueóloga republicana, funcionaria del Museo Arqueológico Nacional, especialista en áreas que podrían apoyar la teoría supremacista aria, quien es requerida por el Gobierno de Franco, a través de sus quintacolumnistas, para colaborar a la finalización de la guerra, que se prevé inminente, con la organización Das Ahnenerbe de Himmler; motivo por el que decide abandonar Madrid y dirigirse a la costa alicantina para tratar de embarcar en los buques que, según se rumorea, van a enviar las democracias europeas para el exilio de republicanos. Durante el viaje conoce de forma casual a Karl, un periodista suizo, que la recoge al averiarse su vehículo, y ambos recalan en el Hotel Victoria de Alicante. Este hotel es un nido de espías y a él acuden republicanos de toda condición -militares, políticos, civiles y los últimos brigadistas que no abandonaron España en su momento- con la esperanza de embarcar y salir del país. María y Karl se ven envueltos en el ambiente de tensión, intriga e incertidumbre que reina en esos fatídicos días en el último reducto republicano de la península.

  • Además de la sinopsis, ¿qué otras claves de la narración puede adelantar sin desvelar detalles ni privarnos del encuentro completo con el libro?

Además del argumento y la trama que vienen reflejados en la sinopsis (es decir, los elementos característicos de una obra de ficción con su detonante, puntos de giro, desarrollo de la trama, desenlace, etc.), yo destacaría dos puntos que me parecen fundamentales para valorar el alcance de la novela, según lo que me han referido diversas personas que han tenido la oportunidad de leerla. Por un lado, porque explica nuestra historia de una forma clara y ecuánime (no maniquea) que puede ayudar a entender nuestra compleja y desconcertante sociedad actual (¡y más para nuestros jóvenes, los millennials y la generación Z!), y como consecuencia, proporcionar una reflexión sobre nuestro trágico pasado cuya sombra se alarga aún hasta el presente. Y por otro, porque hay un segundo plano de lectura paralelo. Me explico: el telón de fondo histórico, que define a las denominadas novelas históricas, tal como se la empieza a catalogar a la novela (aunque yo tengo mis objeciones con este encasillamiento), en este caso adquiere una importancia mayor, pues es un trasfondo diferenciado y original, ya que los diálogos de los personajes parecen dirigirse al lector como si los mismos personajes adquirieran el rol del  narrador en segunda persona (debo decir que la narración en segunda persona es hoy día muy poco frecuente, pues es difícil de manejar), de tal forma que abre lo ojos al lector, de la ideología que sea, de una forma no maniquea (insisto en este término) en relación a hechos históricos y otros puntos de vista que posiblemente desconozca. Me han comentado lectores que a veces están más pendientes del próximo “diálogo histórico” que del desarrollo de la trama en sí. Debo decir que el contenido de los diálogos está inspirado en testimonios, entrevistas, ensayos, escritos y reflexiones de historiadores, políticos e intelectuales de todas las tendencias.  Y según estoy infiriendo desde su corta andadura, este último punto es el que está llevando a que tenga tan buena aceptación por historiadores, aficionados a la historia y a la política (son muchos) y a algún que otro crítico.

  • En ‘Reina Victoria Hotel’ se da no ya una mezcla de géneros sino casi un compendio de ellos, ¿cómo ha manejado ese difícil equilibrio?

En realidad, la mezcla de géneros suele ser muy común, aunque en ‘Reina Victoria Hotel’ sí que parece que están recogidos casi todos: intriga y suspense (es decir el thriller), acción, historia de amor y guerra civil española (este es un género en sí). ¿Que cómo he logrado manejar este difícil equilibrio? Pues qué le diría… Creo que era obvio que tenían que aparecer todos estos géneros, pues el argumento se desarrolla en tan solo tres días de la última semana de la Guerra Civil. Fue un momento muy crítico y dramático para las personas que lo vivieron en lo que se ha denominado el último pedazo de la República que fue Alicante (aunque la acción se inicia en Madrid). ¿Y por qué es crítico? Pues es el final de una desgarradora y trágica guerra civil, y ese preciso momento enlaza con cuatro hechos históricos (poco conocidos y escasamente abordados en nuestra literatura, incluso alguno ninguna vez). Estos hechos son las conversaciones entre el Cuartel General de Franco en Burgos y el Consejo Nacional de Defensa de Casado en Madrid para tratar de alcanzar un acuerdo de paz, el espionaje germano-italiano, la colaboración que mantuvieron la arqueología franquista y nazi y la diáspora de republicanos desde los puertos levantinos hacia el norte de África… Creo que con estos elementos es natural que aparezca esta mezcla de géneros. ¿Qué cómo los he manejado? Hay un sexto sentido en la escritura que te dice cuando algo chirría al estar escribiendo… Por último, debo añadir que, pese a que el tema es difícil de tratar, contiene momentos de buen humor y divertidos, casi en tono de comedia, pero no me atrevo a mencionar este género.   

  • Sin definirlo como ajuste de cuentas… pero sí se aprecia en su novela un ánimo de reparación, una voluntad de iluminar episodios olvidados, a veces, intencionadamente olvidados…

Por supuesto que hay un ánimo en el autor en tratar de luchar contra el olvido. ¿Cuánta gente sabe que el bombardeo del mercado central de Alicante ocasionó más de trescientos muertos y centenares de heridos, un número mucho mayor que el de Guernica? Lo que sucede es que ningún pintor de prestigio se interesó por el tema. (Por cierto, no olvidemos los bombardeos del otro bando contra la población civil, como el de Cabra). ¿Y la odisea y tragedia del Stanbrook? Ahora, con lo del Aquarius la prensa sacó puntualmente el tema por su paralelismo. (En la novela se menciona el bombardeo del mercado y el Stanbrook adquiere un gran protagonismo). De todos modos, yo añadiría que a veces no se puede olvidar algo, simplemente porque se desconoce. Le pondré un ejemplo que me pasó en la fase de documentación. Al bucear en las últimas semanas de la Guerra Civil me di cuenta de que era un periodo intrincado, difícil de entender y desconocido. Por este motivo, me vi en la imperiosa necesidad de realizar una “labor pedagógica” durante el curso de la novela. No satisfecho, decidí entonces incorporar un preámbulo porque, si no, no se entendía el argumento; y una vez escrito ¡hasta yo mismo dudaba de que eso, en verdad, hubiera sucedido! Así que contacté con uno de los más prestigiosos historiadores españoles, Ángel Bahamonde, para que lo revisara. Luego, más de un lector me ha confesado: ¿Es cierto que sucedió todo eso? ¡Yo no sabía nada y eso que sé de historia!

  • ¿Hasta qué punto la indiferencia hacia ciertos hechos históricos termina apartándonos de episodios que resultan imprescindibles para entender el devenir colectivo?

Parte está respondido en una respuesta anterior, pero voy a explicar algo que ya indico en la Nota del Autor del final de la novela. Aunque la guerra terminó hace 80 años, su eco se prolonga hasta nuestros días, pues todavía no han cicatrizado sus heridas. Es claro que seguimos divididos y que no hemos superado nuestro pasado, como sí lo han hecho los alemanes, por poner el ejemplo más significativo de aquella época. Considero que debemos aceptar nuestra historia, pues todos somos descendientes de un bando o de otro; y muchos fueron combatientes sin haber elegido voluntariamente el bando al ser obligados o impelidos por el mero azar. Una mayoría de aquellos españoles se movían por ideales, de un sentido o de otro; y muchos de ellos, como siempre ha sido y sigue sucediendo ahora, fueron hábilmente manipulados y engañados o, simplemente, estaban equivocados. Estoy convencido de que se necesita un Pacto de Estado sobre nuestra Guerra Civil, aunque he de decir que esta idea no es mía, sino del escritor, académico y Premio Príncipe de Asturias Antonio Muñoz Molina, que la lanzó ¡hace 10 años! pero, como vemos, sin éxito entre nuestra clase política ni en nuestra sociedad. En su día, escribió que como demócratas deberíamos asumir lo sucedido, sugiriendo que el Parlamento debería crear una comisión de historiadores, elegidos por unanimidad o, al menos, por una mayoría de dos tercios con el fin de que establecieran un relato consensuado sobre la guerra y los abusos cometidos por ambos bandos.

  • Se trata de una ópera prima pero no de un autor recién llegado. ¿Qué aprendizaje le ha hecho sentirse preparado para encaramarse a la novela?

Lo primero que me gustaría decir es que desde bien pequeño me han interesado la medicina y las humanidades incluyendo la escritura. Y, de hecho, antes de comenzar Medicina, estudié primero de Filosofía y Letras, ya sabe: lengua española, historia, latín, etc. Pero al año siguiente ya me decanté por ser médico y al poco de terminar la carrera empecé a colaborar como articulista con diversos medios escribiendo sobre divulgación médica, temas culturales e incluso realicé crítica de arte en una publicación de la Consejería de Cultura Valenciana. ¡Como ve, la combinación perfecta para resolver mi dilema! Y hace un poco más de veinte años fui el alma mater del Ajedrez Viviente de Jávea, Fiesta de Interés Turístico Nacional, que es un grupo de teatro juvenil. Soy su director y el autor de la mayoría de los libretos entre los que destacaría la adaptación teatral de la primera obra de la saga de Harry Potter, para lo cual obtuve la autorización expresa de la autora y de Warner Bros. (¡Cómo logré contactar para conseguirlo, merecería una entrevista para eso solo!).

  • ¿Cuál fue su momento decisivo para iniciar la escritura de mayor envergadura?

Fue cuando se presentó en mi consulta privada de Jávea (fue una época en la que ejercí en el ámbito privado y de la que conservo un grato recuerdo) un viejecito de casi noventa años para que fuera a partir de ese momento su médico de cabecera. Su nombre era Julio Alejandro Castro. Poco después me dijo que había sido guionista de Buñuel, además de dramaturgo, poeta y novelista. Hasta su fallecimiento un par de años después, mantuvimos una buena amistad y entablamos numerosas conversaciones, era una persona tremendamente culta. Debo confesar, esto es la primera vez que los digo públicamente, que fue él quien me inculcó la pasión por la escritura de más entidad. A partir de ese momento me formé en el mundo del guion acudiendo a numerosos cursos y talleres (incluso hice un curso de una semana con Victor Erice, ¡vamos todo un lujo!). Tengo escritos un corto y un documental que se han realizado y proyectado, una sinopsis premiada y un par de largos, uno de época medieval y otro ambientado en el periodo de coexistencia de neandertales y cromañones aguardando en el cajón (incluso hice llegar este último a un primer espada del tema, que no mencionaré su nombre, para ver si lo podía mover, pero sin éxito: ¡una peli prehistórica debe de ser muy cara de rodar!

  • ¿Y cómo dio el salto a la novela?

El salto a la novela lo di hace algunos años cuando encontré la semilla de una historia que al profundizar en la documentación vi que encajaba más en la narrativa que en el guion.

¡Así que vuelta a empezar y a formarme en la escritura de la novela que es totalmente diferente de la del guion! Y todo esto combinándolo con la continua formación que tenemos los médicos y como urgenciólogo que soy (trabajo en el Hospital de Dénia) ya sabe: las actualizaciones en la FA, el SCA, los nuevos anticoagulantes, los cambiantes protocolos, etc. Esta obra es Reina Victoria Hotel, y el lector avezado verá que hay capítulos muy cinematográficos. ¡Es difícil desprenderse totalmente de la impronta visual cuando se ha comenzado con la escritura del guion!

Y está teniendo una excelente acogida…

Como ya comenté al principio, sí que está recibiendo una buena acogida, tanto del lector convencional, incluyendo el aficionado a la novela histórica, como por especialistas y entendidos. Ya veremos… Uno escribe para que lean sus historias, no para hacerse rico, ¡esto solo está alcance de los consagrados!

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