Opinión

OPERACIÓN VIENTRE PLANO – La belleza a partir del Renacimiento (y IV)

José Arturo Visedo Manzanares

         El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la belleza, en su acepción más amplia, como un conjunto de formas,  proporciones y cualidades que nos producen un deleite espiritual o un sentimiento de admiración (un paisaje, un objeto, el  ser humano).  Pero esos deleite espiritual  o sentimiento de admiración son conceptos subjetivos que,  ni son universales, ni duraderos,  tal como podemos comprobar observando los cambios aparecidos en las obras de pintura o escultura  a través de los tiempos.

      Renacimiento: siglos XV y XVI.

     El Renacimiento tiene un canon de belleza semejante al del mundo clásico: los renacentistas, en su afán por mostrar la perfección corporal, gustaban de mostrar  la desnudez de los cuerpos.

Las tres gracias, h. 1504, por Rafael Sancio

Renace Venus como joven tímida y virginal, de piel blanca, mejillas sonrosadas, cabello rubio y largo, frente despejada, ojos grandes y claros, hombros estrechos como la cintura; caderas y estómagos redondeados,  cuello largo y delgado, manos delgadas y pequeñas en señal de elegancia y delicadeza, dedos largos y finos; los pies delgados y proporcionados; senos pequeños, firmes y torneados.

     Barroco: Siglo XVII y principios del XVIII.

     Frente al optimismo idealista Neoclásico, el hombre  del  Barroco  es  pesimista:  la  vida es una sucesión de mentiras que conducen a  la muerte: “In ictu oculi” (que significa que en un abrir y cerrar de ojos…estás muerto).                                                                                           

     La palabra  barroco  nace  con  intención  despectiva     en  el  S.XVIII;  proviene  de  la  palabra  “barrueco”, una  perla  irregular,  y  se  usa   para  expresar  el concepto   de falso.   

    Es el momento del uso de perfumes,  peinados, carmines,  lunares,  corsés,  encajes,  ropas suntuosas, zapatos  de tacón, espejos,  joyas,  coquetería  y ampulosidad  en suma.


Retrato de mujer, h. 1628, por Michiel Jansz

Retrato de hombre joven, 1614, por Rubens

El  cuerpo  femenino,  contrario  al canon  clásico  ó renacentista,  es  ampuloso y artificial:  más gorditas  que en el Renacimiento, piel   blanca, hombros   estrechos,  anchas  caderas,  estrechas cinturas,  brazos  redondeados  y  carnosos, pechos más prominentes.                      

Las tres gracias, h. 1639, por P. P. Rubens

No todas son obesas: Diego Velázquez se dejará llevar por la influencia de los italianos y nos dejará la elegante Venus del espejo.

Venus del espejo, h. 1650, por Diego Velázquez

Rococó: segunda mitad del S. XVIII.

En este periodo  la figura femenina destaca como delicada y ligera, pero siempre sensual.

Diana después de la caza, 1745, por François Boucher

Neoclasicismo: Surgió en el siglo XVIII coincidiendo con el descubrimiento de Pompeya (1748).

      Las damas barrocas son sustituidas por mujeres menos sensuales. La representación está dotada de un modelado suave y un acabado pulido y homogéneo que cae en la frialdad.

Las tres Gracias, 1799, por Henri Regnault

Los cuerpos se muestran estáticos y alejados de cualquier connotación erótica,  evocando las proporciones de las Afroditas griegas

     La Pintura Romántica: surge a finales del siglo XVIII.

     Se vuelven a abandonar los temas de la antigüedad clásica para abordar otros inspirados en la historia nacional, en la edad media o en las culturas orientales.

     La representación  femenina roza las fronteras de la lascivia; cuerpos  lánguidos, desvalidos, de talles ceñidos y de minúsculas cinturas.

Odalisca echada sobre un diván, 1827, por Eugene Delacroix.
Las espigadoras, 1857, por J. F. Millet

Realismo: mediados del S.XIX.     

Los realistas  plasman la realidad objetiva; representan el mundo del momento de una manera verídica  e imparcial, centrándose en asuntos sociales tales como el trabajo realizado por niños y mujeres en condiciones inhumanas. Jean François Millet  (1814-1875) fue el primero en representar al campesino como protagonista. Su prototipo es el de mujer robusta.

Impresionismo : segunda mitad S. XIX.

      Se caracteriza por el intento de plasmar la luz.  Dentro de este movimiento se dan los desnudos femeninos gratuitos.

     Siglo XX :

     Los artistas las  modelan  a su gusto, por lo que cada mujer representada  será distinta a todas las demás.

      En la actualidad, las nuevas tecnologías son las que proporcionan los nuevos patrones de belleza: esbelta, altura superior a la media, apariencia deportiva sin incurrir en lo atlético, piel tersa y bronceada, ojos grandes, nariz pequeña, boca grande y labios gruesos, medidas publicitarias (90-60-90), senos firmes, simétricos y sólidos, vientre liso, pelo largo, piernas largas y torneadas,

es decir…    Laras Croft!

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