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Dra. Felicidad Rodríguez: “Los problemas de salud mental son la situación que quedaba oculta tras los aplausos en los balcones y resaltan la importancia de cuidar a los que nos cuidan”

Fuente: medicosypacientes.com

La Dra. Felicidad Rodríguez, ex decana de la Facultad de Medicina de Cádiz y miembro de la Comisión Central de Deontología del CGCOM, moderará la Conferencia Inaugural: “El impacto de la COVID-19 sobre la salud mental y hábitos del colectivo médico” en el IX Congreso Nacional del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) y III Encuentro Latinoamericano del PAIME. En esta entrevista, destaca la importancia de este Congreso porque “es importante que las Administraciones y la sociedad conozcan la relevancia de la salud mental de los médicos en la seguridad del paciente”

Ansiedad, abatimiento, angustia, irritabilidad, insomnio, tristeza , autoaislamiento, problemas de concentración, sensaciones de irrealidad, e incluso con síntomas físicos derivados de ese stress excesivo, fueron algunos de las consecuencias que han sufrido los profesionales médicos y sanitarios durante la pandemia de COVID-19, para la Dra. Felicidad Rodríguez, quien es también Vocal de la Comisión de Deontología del COMCADIZ.

“Esa era la situación que quedaba oculta tras los aplausos desde los balcones y que pone de relieve la importancia de ‘cuidar a los que nos cuidan’, la necesidad de los médicos de sentirse cuidados y no abandonados”, señala la doctora para “MédicosyPacientes”, con motivo de la celebración de la novena edición del Congreso PAIME. 

Un encuentro, que tendrá lugar en Cádiz los días 4 y 5 de noviembre, para abordar los principales retos en salud mental de la profesión médica, y que es organizado por la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) junto al Colegio de Médicos de Cádiz bajo el lema “Cuidando de ti, cuidando de todos”. 

  • ¿Cuál es, en su opinión, el impacto de la COVID-19 sobre la salud mental y hábitos del colectivo médico? 

El colectivo médico se ha encontrado ante una situación de stress sin precedentes. La necesidad de toma de decisiones complejas ante una enfermedad nueva, la incertidumbre, el desasosiego, la frustración, la impotencia, la sobrecarga laboral y el agotamiento, con un número insuficiente de profesionales, la falta inicial de recursos, el miedo continuo a enfermar y contagiar a los propios familiares, a los compañeros… Esa ha sido la realidad cotidiana, día a día, durante muchos meses, para muchos médicos. En las fases más duras se alteraron las relaciones normales y de comunicación con los familiares y los pacientes; ha sido la enfermedad de la soledad, la de los enfermos y sus familias, pero también la de los profesionales ante el miedo de poder transmitir a la propia familia. En los servicios de atención directa se han planteado muchos dilemas éticos en un contexto de “guerra de trincheras”.   

Esos momentos tan duros de la pandemia, muchos profesionales, sobre todo en determinados servicios, los vivieron con ansiedad, abatimiento, angustia, irritabilidad, insomnio, tristeza y otras muchas alteraciones emocionales, pero también alteraron sus conductas con dificultades para desconectar, autoaislamiento, problemas de concentración, sensaciones de irrealidad, e incluso con síntomas físicos derivados de ese stress excesivo. Esa era la situación que quedaba oculta tras los aplausos desde los balcones y que pone de relieve la importancia de “cuidar a los que nos cuidan”, la necesidad de los médicos de sentirse cuidados y no abandonados.   

En muchos hospitales los profesionales de las Unidades de Salud Mental han hecho una labor encomiable e imprescindible, asistiendo a los compañeros y ofreciéndoles apoyo, pautas, comprensión, en unos momentos en los que más lo necesitaban para seguir adelante.  

Sobre el impacto que la COVID-19 ha tenido en la salud mental y los hábitos del colectivo médico versará precisamente la conferencia inaugural del Congreso, con la intervención del Dr. Giner. Su impacto durante la pandemia, pero también sobre las consecuencias que sobre la salud mental de los médicos puede dejar la situación sufrida a mediano y más largo plazo.  

  • ¿Cree que a raíz de esta pandemia se priorizará la salud mental entre los profesionales? ¿Qué se podría hacer en materia de prevención? 

Esperemos que sea así. En principio, el tomar conciencia de los efectos que ha tenido la pandemia sobre el colectivo médico y los que pueden derivarse de la situación sufrida, es un buen punto de partida. Se están llevando a cabo estudios para analizar los condicionantes y los factores de riesgos que pudieran estar asociados a mayores posibilidades de sufrir un problema de salud mental, y de todo ello se hablará en el Congreso.  El PAIME, el Programa de Atención Integral al médico enfermo lleva muchos años de éxitos en la recuperación de los médicos con problemas de salud mental. Ahora se ha encontrado con el reto de superarse y diversificarse para afrontar las nuevas situaciones generadas por la covid-19 entre los profesionales sanitarios, no solo en los momentos más duros de la pandemia sino también en las fases posteriores.  

Creo que es importante que las Administraciones Públicas, y la sociedad en general, también todo el colectivo médico, conozcan la relevancia que tiene la salud mental de los profesionales en la calidad de la atención sanitaria y en la seguridad del paciente. El identificar todos aquellos condicionantes, ya sean biológicos, epidemiológicos o laborales que se relacionen con un mayor riesgo y actuar sobre ellos. El aprender a identificar signos de alarma y el aprender a pedir ayuda.    

  • ¿Cómo valora la existencia del PAIME? 

El PAIME es un programa de referencia, un instrumento realmente importante de los Colegios y de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial. Es un Programa pionero en el mundo colegial y todo un referente internacional en lo que se refiere a atender de manera profesionalizada a los compañeros que sufren problemas mentales o conductas adictivas, su tratamiento y su rehabilitación de manera que puedan volver a ejercer su profesión en las mejores condiciones con todo lo que ello supone para asegurar la buena praxis médica. 

El lema de cuidar a los que nos cuidan lo define muy bien. Se estima que alrededor de un 10-12% de los compañeros podrían tener algún problema de salud mental o de algún tipo de adición a lo largo de su vida profesional. 

 En este sentido, el PAIME tiene ya una larguísima trayectoria desde que se creara hace ya 23 años, logrando unos resultados positivos indudables. Desde entonces son más de 5000 profesionales los que han sido atendidos por el Programa con una tasa de recuperación del 90 %. De su cartera de servicios, de su capacidad de respuesta se hablará también en el Congreso; también de sus retos.   

Ahora, con la pandemia, los Colegios han reforzado las actuaciones, teniendo en cuenta los efectos que sobre la salud mental se han producido. Hay estudios que han demostrado la alta prevalencia de problemas de ansiedad, depresión, ataques de pánico, abuso de sustancias, pensamientos suicidas que se han dado. El refuerzo de esos dispositivos, entre ellos el PAIME, se muestra esencial para asegurar el adecuado tratamiento de nuestros compañeros que sufren estos problemas. También de la salud mental de los médicos en formación, tema que centrará una de las mesas. Posiblemente en el futuro tendremos que retrotraernos más atrás. 

Un estudio reciente del Consejo Estatal de estudiantes de Medicina y de la Sociedad Española de Educación Médica mostraba un altísimo porcentaje de depresión, de ansiedad, también de ideas suicidas, porcentajes que iban creciendo conforme aumentaban los cursos. Un motivo más para hablar de prevención.  

  • ¿Qué supone desde el punto de vista deontológico este programa? 

Los fundamentos del PAIME están en el propio Código de Deontología, y su desarrollo y ejecución están justificados en tanto en cuanto la Organización Médica Colegial asume como uno de sus objetivos la promoción de la Deontología profesional. El PAIME responde a la adecuada relación médico-paciente, a la necesaria confianza entre ellos, a la cohesión profesional y a la calidad asistencial en tanto que ayuda al médico a rehabilitarse y, en consecuencia, a volver a ejercer con plenas garantías. La obligación de atender a los aspectos preventivos, el aconsejar al paciente para que éste asuma sus responsabilidades en materia de salud o la información que debe ofrecer al paciente sobre el riesgo de determinados hábitos también es de aplicación a uno mismo. 

El Programa responde a las exigencias del Código en tanto en cuanto el médico debe velar por la calidad y eficiencia de su práctica clínica y el deber de prestar a los pacientes una atención médica de calidad. El Artículo 22 del Capítulo IV sobre Calidad de la Atención Médica dice “1. El médico debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá al paciente que recurra a otro compañero competente en la materia. 2. Si un médico observara que, por razón de edad, enfermedad u otras causas, se deteriora su capacidad de juicio o su habilidad técnica, deberá pedir inmediatamente consejo a algún compañero de su confianza para que le ayude a decidir si debe suspender o modificar temporal o definitivamente su actividad profesional. 3. Si el médico no fuera consciente de tales deficiencias y éstas fueran advertidas por otro compañero, éste está obligado a comunicárselo y, en caso necesario, lo pondrá en conocimiento del Colegio de Médicos, de forma objetiva y con la debida discreción. Esta actuación no supone faltar al deber de confraternidad, porque el bien de los pacientes es siempre prioritario”. 

Por otro lado, el Programa no tiene una finalidad persecutoria, sino de ayuda para afrontar el problema, garantizando la confidencialidad como no podía ser de otra manera. 

  • Uno de los objetivos del mismo es velar por la buena praxis médica. En relación con ello y como garantía para la sociedad, ¿cómo se podría concienciar a las Administraciones Públicas de la importancia de este programa? 

El PAIME no solo busca que el compañero que lo necesite sea atendido adecuadamente. Se trata de asegurar la buena praxis médica porque de ello depende la seguridad del paciente y la atención sanitaria de calidad. Cuando un médico tiene un problema de salud mental, de adicción, hay un claro riesgo de errores profesionales, de negligencias y, por tanto, las Administraciones públicas, las autoridades sanitarias deben ser conscientes de lo que ello implica y de sus posibles consecuencias. Realmente las administraciones deben ser las primeras interesadas en prevenir esas situaciones y, por tanto, en dar todo el apoyo y colaboración necesaria al Programa. Precisamente, en el Congreso se abordará la respuesta institucional ante las necesidades de atención a la salud del médico; también los retos actuales de la financiación del Programa. 

El futuro del Programa pasa por ese imprescindible apoyo e implicación de las administraciones sanitarias. Pero también en los aspectos preventivos. Durante la pandemia hemos visto como las condiciones de trabajo, los recursos humanos, también materiales, sobre todo al principio, han hecho mella en la salud mental de nuestros médicos. Pero más allá de esta situación sobrevenida, sabemos que un porcentaje no desdeñable de nuestros compañeros sufrirán un problema de salud mental a lo largo de su ejercicio profesional, por lo que es importante su detección precoz y su prevención. Existen estudios en marcha para analizar aspectos epidemiológicos, pero también laborales, como factores de riesgos y, en este sentido, la toma de conciencia de las administraciones y la consecuente toma de decisiones sobre la solución de esas situaciones y factores de riesgo es fundamental.      

  • ¿En qué medida considera relevante que se celebren Congresos del PAIME? 

El Congreso que tendrá lugar en Cádiz el próximo mes de noviembre va ya por su IX edición y su celebración periódica es realmente importante. Y ya va también por su III Encuentro Latinoamericano.  Además del intercambio de información, de la discusión del estado de las actuaciones, de la identificación de retos y de las posibles estrategias para su abordaje, la celebración de los Congresos del PAIME es fundamental para hacer llegar el Programa al colectivo médico. Una de las mesas se dedicará a tratar como se puede comunicar el PAIME con eficacia. 

Esto es de suma importancia. Los médicos deben conocer su existencia, conocer la cartera de servicios que el Programa les ofrece, saber que pueden pedir ayuda en un marco de confidencialidad. La comunicación de lo que significa el Programa es muy relevante, ayuda a que identifiquemos en nosotros mismos posibles signos de alarma y actuar en consecuencia venciendo la desconfianza o los posibles temores.

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