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Primero Primaria

Cuando no se denuncia…

En mi última comunicación, llamaba la atención sobre las repercusiones de todo tipo que puede tener el riesgo de no notificar los incidentes o los riesgos. En esta ocasión, continúo profundizando en esos planteamientos con un reciente evento del que he tenido constancia casi en primeros planos: el hecho de no presentar una denuncia ante unos graves insultos e intento de agresión a un profesional.

Mi planteamiento no se centra tan solo en la dejadez de la cuestión: en eso quiero ser muy incisivo y casi recalcitrante. La gravedad de la cuestión es la sensación de “plenitud” del agresor con las consecuencias que no le ha detraído lo realizado. Ello le va a favorecer la repetición de la actuación en próximas circunstancias similares o incluso en muchos casos a la aplicación de la tarifa plana para todo y la vivencia de impunidad.

Ejemplo de ello he tenido que ser yo en primer plano. Dos de los agresores que he tenido que denunciar fueron a su vez agresores de otros integrantes de mi centro de salud, y que no fueron denunciados en su día. Si se hubiera denunciado, es casi seguro que se habrían cuidado “muy mucho” de haber cometido sus fechorías penadas por el juez.

Es muy común recibir la respuesta de no confiar en que le caiga al “ejemplar agresor” una sanción ejemplar para otros, o que deben esperar mucho en la comisaría o juzgado para interponer la denuncia. Entiendo que son excusas vagas que compensan más que de forma sobrada las repercusiones de tu solicitud. El que le llegue la policía en su casa o en su búsqueda es de alto impacto creo tanto personal como social, por muy acostumbrado que pueda estar el individuo. Siempre y cuando el caso no llege a ser tan grave que se deba solicitar la presencia o defensa de la autoridad en tu puesto de trabajo o de los agentes de seguridad privada de tu centro (si tienes la suerte de contar con ellos).

Sigo sin entender esa dejadez y pasotismo que tanto abunda en nuestro gremio. Todos somos conocedores de la baja tasa de denuncias sobre las agresiones, sea cual sea y en el gradiente o intensidad que se produzca.

Lo que no has DENUNCIADO hoy puede ser muy lesivo para mañana…

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4 comentarios

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jose antonio revuelta ruiz-henestrosa 3 julio, 2015 at 21:16

Fui agredido. Denuncie a traves del Colegio y su letrado, Don Miguel Fernandez Melero llevo todo los tramites. Se consiguio sentencia a mi favor como atentado. Se tardo mas de dos años para el juicio (tal es asi que noreconoci a mi agresora), y la sentencia, creo 6 meses y un dia, no tuvo que cumplirla por carecer de antecedentes. Pienso que si la sancion hubiese sido economica, o se hubiera pedido indemnizacion, no alta pero que tuviera que rescarse al go el bolsillo (si hubiera sido alta se habria declarado insolvente y tampoco) l e hubiera hecho mas efecto

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MANUEL M. ORTEGA MARLASCA 6 julio, 2015 at 18:49

Estimado colega.
Es una pena que no se vean bien recompensados y reconocidos nuestras agresiones, y menos aún si me apuras, el castigo a los agresores. Son “gages” de la justicia, pero te aseguro que el enfoque del agresor cambia mucho y sobre todo tu pundonor y respeto cara al exterior. Sobre todo, vas a impedir que en otra ocasión, estos “seres animales” actúen de la misma forma.
Felicidades por tu actuación y gracias por compartir con todos tus experiencias. Es un carro al que todos debemos de empujar como sepamos y podamos.
Un fuerte saludo.

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jose antonio revuelta ruiz-henestrosa 7 julio, 2015 at 13:17

y lo mas triste de todo esto, es que empeze a ver, en algunas (gracias a Dios pocas) ocasiones, al ser humano que estaba enfrente mia pidoendo, de mejor o peor forma ( me ocurrio cuando eran las malas formas las que usaban conmigo),como un posible enemigo, un posible agresor, y sin querer, y lamentandolo posteriormente con mucha intensidad, levantando entre esa persona que solicitaba mi ayuda, una muralla, que aunque no me restaba ni un apice de profesionalidad, si posteriotmente, cuando me analizaba a mi mismo, sentia cierta frialdad en mi trato, llegue a pensar, incluso, dejar la plaza de urgencia donde habia sido agredido, por otra, por asistencia primaria, o al tener otra especialidad, solicitar mi integracion como FEA, llegue a pensar en que rincon se habia quedado mi vocacion. Afortunadamente, todo pasa y pasó

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MANUEL M. ORTEGA MARLASCA 7 julio, 2015 at 17:54

Una pena, bien lo dices….Felicidades por el resurgimiento como un ave fenix…Se nota la valía personal y el pundonor profesional. Un fuerte saludo.

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